Un panel de seguridad de la NASA criticó a funcionarios de la agencia espacial por la forma en que gestionaron el problema de la fallida misión de la Starliner que dejó a dos astronautas varados a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Un nuevo informe señala la oleada de incertidumbre que bañó la desafortunada saga de Boeing, y echa sombras de duda sobre si la NASA puede ocuparse adecuadamente de la seguridad de futuras misiones como la de Artemis.
Durante meses la NASA y funcionarios de Boeing le dijeron a la prensa que los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams podrían dejar la ISS a bordo de la defectuosa nave de Boeing. Dada la gravedad de esa situación, la NASA debería haber declarado de inmediato la gravedad del incidente, con el inicio de una investigación por parte de la oficina de seguridad, según un nuevo informe del Panel Asesor de Seguridad Aeroespacial de la NASA (ASAP).
“Los hallazgos del ASAP señalan la falta de claridad en cuanto a la gravedad, y eso contribuyó a un extenso período de tiempo en que faltó claridad por parte de la autoridad encargada de la toma de decisiones”, le dijo a Ars Technica Charlie Precourt, ex comandante del navegador espacial y miembro del ASAP.
La seguridad es lo primero
La cápsula Starliner se lanzó a bordo del cohete Atlas V de Launch Alliance el 5 de junio en su primer vuelo de prueba tripulado, pero la nave tuvo problemas para adosarse a la estación espacial debido a que cinco de los propulsores fallaron durante el acercamiento. La Starlines también tuvo cinco filtraciones de helio, una de las cuales ya se había identificado antes de su lanzamiento.
La misión, que debía durar ocho días, sufrió demoras para el regreso de la tripulación mientras los equipos en tierra llevaban a cabo pruebas en el vehículo y recogían datos antes de dar luz verde para el retorno de los astronautas a Tierra. Eventualmente la NASA consideró que la nave no estaba en condiciones y los astronautas debieron regresar a bordo de una nave espacial Dragon de SpaceX.
Los astronautas Wilmore y Williams terminaron pasando casi nueve meses en la Estación Espacial mientras en Tierra se debatía si el problema de los propulsores de la Starliner ameritaba el uso de la nave para su regreso, o no.
Los requisitos de procedimientos de la NASA estipulaban que la agencia debía declarar la gravedad del fallo en caso de problemas en la misión. La agencia emitió su declaración oficial tras la primera misión no tripulada a la ISS en 2019 con la Starliner, cuando la nave no logró llegar a la estación espacial. Esa declaración da inicio a un proceso interno en que la oficina de seguridad de la NASA investiga y documenta lo sucedido, como lecciones para futuras misiones.
“Es la forma en que los incidentes se registran de manera oficial en la NASA”, citando lo que dijo Precourt. “Por cierto, esta anomalía en particular tendría que contarse entre las primeras y más centrales”.
Oleada de confusión
Al no declarar la gravedad de lo ocurrido con la nave espacial Starliner, la NASA creó una oleada de confusión en la agencia, demorando el inicio de una investigación. Durante meses la NASA debatió si regresarían a la tripulación a bordo de la Starliner o si volverían en la cápsula de SpaceX. La agencia envió un mensaje a la prensa diciendo que la tripulación no estaba varada en el espacio y que la Starliner estaba en condiciones de traer de regreso a los astronautas.
“Hay una importante diferencia entre trabajar para demostrar que la Starliner era segura para su regreso, y la filosofía de que la STarliner no servía para traerlos… y tenemos que aprender a garantizar que los fallos en órbita no ocasionen una repetición de lo sucedido con la Starliner. Había muchos jugadores que creían que lo mejor era reparar la Starliner, y esa ambigüedad se prolongó durante mucho tiempo”, le dijo Precourt a Ars Technica.
El panel de seguridad recomendó que la NASA elimine toda ambigüedad en caso de fallos en el futuro, para no poner en riesgo a las tripulaciones.
A pesar del problema con la Starliner, la NASA no ha abandonado sus planes con naves de Boeing. En noviembre anunciaron que revisarán su contrato de tripulación comercial con Boeing y que reducen sus misiones Starliner a cuatro en lugar de seis. La próxima misión de la Starliner a la ISS está programada para abril de 2026, aunque la nave no llevará tripulación a bordo esta vez.