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Un pueblo entero en plena naturaleza asturiana busca comprador por menos de dos millones

La propiedad incluye viviendas, una iglesia, un cementerio, un hórreo, cuadras y una enorme finca atravesada por ríos y bosques. Su precio cayó casi medio millón de euros y el entorno destaca por la presencia de fauna protegida como el urogallo cantábrico y el oso pardo.
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Comprar una casa en Asturias ya puede ser una decisión importante, pero en este caso la oferta va mucho más allá. Una agencia especializada en aldeas abandonadas ha puesto a la venta un pueblo completo formado por 14 viviendas, una iglesia, un cementerio y diferentes construcciones tradicionales, todo dentro de una finca de nada menos que 770 hectáreas.

El conjunto se ofrece actualmente por 1.890.000 euros, después de una importante rebaja respecto de los 2.387.900 euros que se pedían inicialmente. Es decir, casi medio millón menos.

La propiedad se encuentra en un entorno montañoso asturiano y, aunque la agencia no revela públicamente su ubicación exacta, asegura que está relativamente bien comunicada gracias a dos carreteras locales que atraviesan la finca y permiten acceder a servicios cercanos.

Un pueblo entero dentro de una única propiedad

Entre las construcciones destaca una antigua casona señorial situada frente a la iglesia, que habría pertenecido a los antiguos propietarios del núcleo.

A su alrededor aparecen las otras viviendas, cuadras y construcciones auxiliares distribuidas por el terreno sin una organización especialmente regular, como ocurre en muchas aldeas históricas de montaña.

También se conserva un hórreo asturiano, una de las construcciones más características de la arquitectura rural del Principado. Estos pequeños graneros elevados sobre pilares fueron tradicionalmente utilizados para proteger alimentos y cosechas de la humedad y los animales.

El conjunto incluye además un palomar y otras edificaciones que podrían necesitar diferentes grados de rehabilitación.

770 hectáreas de bosques, ríos y montaña

Probablemente el elemento más extraordinario de la oferta no sean las casas, sino el terreno.

La finca suma 770 hectáreas, una superficie equivalente a más de mil campos de fútbol, donde predominan los bosques de hayas junto con robles, fresnos, arces, acebos y avellanos. También aparecen zonas de brezal, roca, piornos y tojales, además de pequeños arroyos y cauces que atraviesan diferentes puntos de la propiedad.

Históricamente, estos terrenos fueron utilizados para obtener leña, madera y pastos para el ganado. Actualmente podrían permitir actividades relacionadas con el turismo rural, el senderismo o el esquí de travesía, siempre condicionadas por la normativa ambiental correspondiente.

Un territorio compartido con osos y urogallos

El anuncio también destaca la enorme riqueza natural de la zona. Dentro de la propiedad existiría un cantadero histórico de urogallo cantábrico, una de las aves más amenazadas de la península ibérica. Además, el territorio se encuentra dentro de una zona utilizada por el oso pardo cantábrico, cuya población ha aumentado durante las últimas décadas gracias a diferentes programas de conservación.

Ciervos, nutrias, águilas reales, murciélagos forestales y otras especies completan un entorno de elevada biodiversidad.

Comprar un pueblo no termina con pagar su precio

Aunque este tipo de anuncios pueden parecer una oportunidad excepcional, adquirir una aldea completa implica costes difíciles de calcular. A los casi dos millones de euros de compra habría que sumar la rehabilitación de edificios, mantenimiento de caminos, suministro eléctrico, agua, saneamiento, tejados y estructuras, además de posibles restricciones derivadas de la protección ambiental.

España cuenta con miles de aldeas y pequeños núcleos despoblados, especialmente concentrados en Galicia, Asturias y Castilla y León, y muchos terminan en el mercado después de décadas de abandono o tras pasar por varias generaciones de herederos.

Por eso, aunque comprar un pueblo entero pueda parecer el sueño definitivo de quien busca escapar de la ciudad, la operación también supone convertirse en responsable de 14 casas, una iglesia, un cementerio y cientos de hectáreas de paisaje asturiano.

Fuente: Xataka.

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