Imagen: Rancho OX

En el estado de Texas se encuentra el Rancho OX, una especie de parque de aventuras adulto donde acogen a cientos de animales en peligro de extinción. En su interior, los clientes pueden conducir un tanque de la WW2, o dar caza a algunas de las especies.

Se trata de un gran espacio situado en el extremo suroeste de Texas Hill Country, y tal y como cuentan en The New York Times, el lugar juega con la ambigüedad y unas leyes laxas en los referente a los animales “exóticos” para llevar a cabo estas prácticas.

En el Rancho Ox tienen una especie de jirafa africana en peligro de extinción. La jirafa está fuera de los límites de los cazadores. No así el antílope africano, uno de los más especiales debido a que sus cuernos en espiral son extremadamente pesados y llamativos. El precio por matar uno de estos ejemplares es de 35 mil dólares.

Imagen: Rancho OX

En cambio, la cifra por disparar a un tar del Himalaya (la cabra salvaje que habita en el Tíbet) es más bajo: 7.500 dólares. Para un órix (u órice de arabia), uno de los mamíferos artiodáctilos en mayor peligro de extinción, la caza sale a 9.500 dólares, el de un sitatunga (otro antílope africano) es de 12.000 dólares, o el de un ñu negro de 15 mil dólares.

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¿Cómo puede ser posible? Tal y como explican en el diario, el rancho no es un zoológico ni un campo de tiro de animales, es algo intermedio. El espacio recorre una delgada y controvertida línea entre cuidar a miles de animales raros, amenazados y en peligro de extinción, con la oportunidad de ejecutarlos (a algunos de ellos).

Según explica Jason Molitor, el director ejecutivo del espacio, con el precio de dar caza a un solo antílope (35K), pueden alimentar al resto de esta especie durante un año. Además, y ese es el principal problema, es legal, aunque muchos grupos de protección de animales vean este tipo de actividades repulsivas, en una zona muy gris entre la legalidad y la ética.

Imagen: Rancho OX

Desde el punto de vista del rancho ellos se ven como aliados de la conservación de la vida silvestre, y lo hacen argumentando que contribuyen con un porcentaje de sus ganancias a los esfuerzos de conservación.

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Según un informe de la Universidad de Texas del año 2007, existe toda una industria en torno a la vida silvestre exótica en Estados Unidos que mueve miles de millones de dólares. En el caso de Ox se nota.

Imagen: Rancho OX

El rancho cuenta con cabañas de lujo, una pista de aterrizaje para aviones privados y un albergue de 1.800 metros cuadrados con chimeneas de piedra y techos abovedados. Además, debido a que la industria carece de muchas reglamentaciones, no existe un censo oficial de animales exóticos en Texas.

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Ox no necesita permisos locales, estatales o federales para la mayoría de sus animales exóticos. Por si esto fuera poco, las regulaciones estatales en torno a la caza no se aplican a este tipo de especies, por lo que se pueden cazar durante todo el año.

Un espacio, como decíamos al comienzo, donde se mezclan la caza de animales en peligro de extinción, con otras actividades igual de “exóticas” como son la conducción (e incluso disparo) de un tanque estadounidense M4 Sherman en un campo de tiro construido para parecerse a una ciudad francesa ocupada por los nazis. Monstruoso. [The New York Times]