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Ciencia

Una científica premiada pierde su beca en EE. UU. por las políticas de Trump

Dolores Albarracín, una reconocida psicóloga social, recibió esta semana un prestigioso galardón por su labor en la investigación del comportamiento humano. Sin embargo, casi al mismo tiempo, se enteró de que su proyecto sobre vacunación había sido cancelado por el gobierno de EE. UU. La decisión, que afecta a decenas de investigaciones, ha generado una fuerte controversia en el ámbito científico
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La psicóloga social argentina Dolores Albarracín recibió recientemente el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Sociales, otorgado por la Fundación BBVA y dotado con 400.000 euros. El reconocimiento a su trayectoria llegó en un momento de gran visibilidad para su trabajo. Sin embargo, lo que debía ser una semana de celebración terminó con una noticia inesperada.

De manera extraoficial, Albarracín se enteró de que su proyecto de cinco años en la Universidad de Pensilvania, enfocado en estrategias para aumentar la vacunación, se encontraba en una lista de investigaciones afectadas por los recortes de los Institutos Nacionales de Salud (NIH). El 11 de marzo, la confirmación llegó en forma de una carta oficial.

El documento, firmado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., afirmaba que el proyecto, financiado con cuatro millones de dólares, ya no se alineaba con las prioridades del gobierno de Donald Trump. La carta justificaba la cancelación con el argumento de que las subvenciones deben administrarse de manera que beneficien directamente a los ciudadanos estadounidenses.

Investigaciones clave en riesgo por recortes

Dolores Albarracin
© Unsplash – Library of Congress

El caso de Albarracín no es un hecho aislado. Su beca es solo una de las 33 subvenciones canceladas, que representan una pérdida de millones de dólares en fondos destinados al estudio de la reticencia a vacunarse y otros temas de salud pública.

Además, en la última semana se han enviado al menos 16 notificaciones de cancelación a investigaciones sobre poblaciones transgénero, diversidad e inclusión. Estas decisiones han sido compartidas en redes sociales por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una agencia dirigida por Elon Musk, que ha estado promoviendo recortes en proyectos que considera innecesarios.

Los recortes se producen en un contexto preocupante: en el oeste de Texas, un brote de sarampión ha afectado principalmente a niños no vacunados, a pesar de que la enfermedad se consideraba erradicada en EE. UU. desde el año 2000.

La resistencia a la vacunación y la política

Albarracín lleva años investigando el papel de la ideología en la reticencia a vacunarse. Según sus estudios, ciertos sectores conservadores han promovido una narrativa contraria a la vacunación por razones diversas:

  • Motivos religiosos, al considerar que intervenir con vacunas es interferir con la «santidad de la Creación».
  • Desconfianza en la intervención del gobierno en asuntos personales.
  • Políticas estatales que limitan la obligatoriedad de la vacunación infantil.

Desde 2018, la investigadora ha documentado cómo estas creencias han influido en la adopción de vacunas y en la propagación de enfermedades prevenibles. Su trabajo ha sido clave para definir estrategias de comunicación que ayuden a contrarrestar la desinformación y promover la salud pública.

Más recortes en camino

Dolores Albarracin
© Unsplash – History in HD

La administración Trump lleva años reduciendo la financiación de áreas científicas específicas, especialmente aquellas relacionadas con la vacunación y la salud pública. Actualmente, los NIH están evaluando la posibilidad de restringir aún más los fondos destinados a la investigación sobre vacunas de ARN mensajero, una tecnología fundamental en la lucha contra enfermedades como la COVID-19, la enfermedad de Lyme o el dengue.

El doctor Matthew Memoli, director interino de los NIH, ha solicitado información sobre todos los proyectos de la agencia relacionados con las vacunas de ARNm. De confirmarse nuevos recortes, se vería comprometida la investigación de enfermedades infecciosas a nivel global.

Albarracín teme que las próximas cancelaciones afecten a estudios con impacto internacional. “Si recortan proyectos con un componente global, será desastroso. Gran parte de la investigación sobre VIH/SIDA se realiza en África, y si cortan esos fondos, las consecuencias serán terribles”, advierte.

[Fuente: El País]

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