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Ciencia

Una colosal erupción talla un “cañón de fuego” en la superficie del sol

La explosión creó una hirviente trinchera de 400.000 km de largo de plasma y material ardiente en la atmósfera exterior de la estrella.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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El 15 de julio un filamento solar erupcionó en el lado izquierdo superior del sol, eyectando un potente estallido de plasma y campos magnéticos hacia el espacio. La explosión fue tan tremenda que dejó una cicatriz profunda de plasma y material ardiente en la superficie visible de la estrella.

Las erupciones de filamentos no son algo poco común, pero los astrónomos ya habían estado observando un filamento inusualmente grande. Son tiras densas y frías de gas, suspendidas por encima de la superficie del sol. Lo habían detectado días antes de la explosión. Cuando inevitablemente este filamento colapsó, tenían preparado el Observatorio de Dinámicas del Sol para captar la violenta oleada de plasma que causan las pequeñas inestabilidades en el campo magnético del sol.

La explosión talló un colosal “cañón de fuego” de más de 400.000 kilómetros de largo y al menos 20.000 km de alto, según informó Tony Phillips, astrónomo a cargo de Spaceweather.com, un sitio que sigue la actividad solar y otros eventos climáticos en el espacio. “Es un cañón gigantesco, de veras”, escribió en una breve actualización.

Eyecciones de masa coronal

Una de las razones por las que se monitorean los filamentos es que las erupciones pueden a veces causar eventos de eyección de masa coronal (CME), o intensos estallidos de plasma y campos magnéticos. Cuando las eyecciones de masa coronal llegan a la Tierra, pueden dar lugar a tormentas geomagnéticas que impactan en las redes de energía o los sistemas de comunicaciones. En el caso de los astronautas que están en el espacio, las tormentas pueden exponerlos a niveles del radiación peligrosamente elevados, lo que tiene impacto en su salud.

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©NASA/ESA/Solar and Heliospheric Observatory

Afortunadamente las observaciones de seguimiento efectuadas por el Observatorio Solar y Heliosférico y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, confirmaron que esta eyección de masa coronal parece dirigirse en dirección opuesta a la Tierra. En cuanto a la duración de la cicatriz que el filamento dejó en el sol, todavía no se sabe y habrá que estudiarla.

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