Bajo las capas de roca del Burgess Shale, científicos canadienses han identificado una de las criaturas más singulares del Cámbrico. Se trata de Mosura fentoni, un pequeño depredador marino con tres ojos, cuerpo segmentado y una característica asombrosa: respiraba por el final de su cuerpo. Su estructura y conservación excepcionales lo convierten en una ventana directa al origen de los animales con esqueleto.
Un monstruo microscópico con rasgos imposibles

Aunque no mide más que un dedo, Mosura fentoni ha capturado la atención del mundo paleontológico. Forma parte de los radiodontes, un grupo extinto de depredadores que dominaron los océanos hace más de 500 millones de años. A diferencia de sus parientes más conocidos, esta nueva especie posee 16 segmentos con branquias en la parte trasera de su cuerpo: un sistema respiratorio sin precedentes en su linaje.
Según Muy Interesante, su cuerpo estaba diseñado para la caza: contaba con dos grandes ojos laterales y uno central, patas frontales con espinas para atrapar presas, una boca circular dentada y aletas a lo largo del tronco que le permitían impulsarse con agilidad en el agua. Según el paleontólogo Joe Moysiuk, este patrón de branquias posteriores podría haber evolucionado de forma independiente en otros artrópodos modernos.
Del cine japonés al registro fósil

Inspirados en su silueta estilizada, los científicos nombraron al animal en honor a Mothra, el kaiju de las películas de Godzilla. Aunque Mosura fentoni no volaba ni rugía, sí acechaba activamente a sus presas en los mares primitivos, combinando una visión avanzada con una forma de respiración que hoy sorprende incluso a los expertos.
El fósil fue hallado en los parques nacionales de Yoho y Kootenay, donde las condiciones de preservación han permitido conservar tejidos blandos como el sistema nervioso, el corazón y hasta los conductos sanguíneos. Algunos ejemplares incluso proceden de colecciones antiguas aún sin catalogar, una muestra del valor oculto que guardan los museos.
Respirar por detrás: una estrategia que se repite

Los científicos aún debaten por qué esta criatura desarrolló su sistema de branquias al final del cuerpo. Una de las hipótesis sugiere que Mosura necesitaba una respiración más eficiente para ambientes con poco oxígeno o para mantener su alta movilidad como cazador activo. Lo más llamativo es que esta solución evolutiva aparece también en animales modernos como cochinillas o cangrejos, lo que apunta a una convergencia evolutiva asombrosa.
Este descubrimiento desmonta la idea de que los radiodontes eran formas de vida simples. Al contrario, revela una diversidad anatómica notable que incluye desde filtradores hasta depredadores visuales con adaptaciones únicas.