La Tierra guarda cicatrices invisibles que solo la ciencia puede descubrir. Una investigación reciente ha logrado unir las piezas de un rompecabezas geológico que permanecía sin respuesta desde hace décadas. Todo apunta a una supererupción colosal ocurrida hace 120 millones de años en el fondo del Océano Pacífico, responsable de haber dado forma a algunas de las estructuras volcánicas más imponentes del planeta.
Un punto caliente con una historia explosiva

El estudio, realizado por investigadores de las universidades de Maryland y Hawái, identificó al «punto caliente de Louisville» como el origen de dos enormes estructuras geológicas: una cadena de volcanes en el Pacífico sur y la gigantesca meseta de Ontong-Java, una colosal plataforma volcánica cerca de las Islas Salomón.
Este punto caliente es una zona del manto terrestre donde el magma asciende de forma constante, creando volcanes a medida que las placas tectónicas se desplazan. La clave del hallazgo fue la identificación de montes submarinos inusuales cerca de Samoa, cuya edad y composición química no encajaban con la actividad volcánica local.
Reconstruyendo un pasado enterrado

Al estudiar esos montes submarinos, los científicos hallaron que en realidad eran fragmentos antiguos de la actividad del punto caliente de Louisville. Como huellas fosilizadas bajo el océano, estas formaciones permitieron rastrear con precisión el movimiento de las placas tectónicas durante millones de años.
“La geología funciona como una novela escrita en piedra, y finalmente encontramos un capítulo perdido”, explicó el investigador Val Finlayson. La continuidad entre estas huellas reveló una conexión que antes parecía imposible: la misma fuente volcánica dio lugar a formaciones separadas por miles de kilómetros y millones de años.
Un nuevo mapa para entender nuestro planeta
Este descubrimiento no solo resuelve una gran incógnita geológica, sino que redefine la historia volcánica del Pacífico. Además, ofrece nuevas herramientas para comprender cómo se formaron los cimientos de diversas regiones insulares y cómo actúan los puntos calientes a escala planetaria.
Como concluye el equipo, “cada respuesta nos lleva a más preguntas, pero hoy entendemos mejor el volcán que alguna vez transformó la Tierra desde las profundidades”.