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Ciencia

Una intuición que llega desde hace 2.400 años y hoy recupera centralidad. Un texto pseudo-platónico anticipó la complejidad cuántica y ahora vuelve a ser clave para pensar el universo relacional

La física moderna describe un mundo entrelazado, asimétrico y multiescalar, pero aún no contamos con un marco para entender qué implica vivir dentro de esa realidad. Lo sorprendente es que la Epinomis —un texto que prolonga las Leyes de Platón— ya había planteado intuiciones que hoy resuenan en la ciencia cuántica.
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El 2025 fue el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuántica, y llega en un momento en el que la física aún no ha logrado unir lo cuántico con la gravedad. El universo que describen las teorías actuales es profundamente relacional, pero nuestro marco conceptual sigue siendo clásico. Como señala el investigador Alfonso Vallés Sales, quizá el problema no sea técnico, sino metafísico: puede que no sepamos todavía cómo pensar este nuevo tipo de realidad.

Un problema moderno que parece haber sido presentido hace milenios

Cuando la filosofía habló de entrelazamiento antes que la física. Epinomis y la clave olvidada para entender un cosmos relacional y cuántico
© NASA / ESA / Hubble.

Carlo Rovelli lo ha dicho con claridad: «No sabemos todavía cómo conciliar lo cuántico con lo gravitacional». La física habla de relaciones, de asimetrías y de entidades que existen solo en función de otras. Un universo difícil de pensar si seguimos usando las categorías heredadas de la física clásica.

Ahí es donde Vallés Sales propone una comparación sorprendente: la Epinomis, un texto pseudo-platónico de hace 2.400 años, ya presentaba un modo de comprender el cosmos basado en la disimilitud y en la inconmensurabilidad, no en la exactitud absoluta. Según explica, el llamado desmos epinómico —el vínculo matemático que une lo que no encaja del todo— funciona como una intuición temprana de la física relacional que hoy domina la mecánica cuántica.

En otras palabras: la idea de que el orden surge de relaciones entre elementos parcialmente incompatibles no es nueva. Solo que, ahora, tiene soporte experimental.

La geometría como agente: un puente antiguo con una física nueva

Cuando la filosofía habló de entrelazamiento antes que la física. Epinomis y la clave olvidada para entender un cosmos relacional y cuántico
© Getty Images / All About Space.

La física contemporánea ha descubierto que la geometría no solo describe el universo: también lo organiza. Las superficies de los agujeros negros contienen la información del interior; el principio holográfico convierte el espacio en un sistema de codificación; los estados cuánticos pueden reconstruirse mediante estructuras geométricas.

Vallés Sales subraya que esta “inteligencia geométrica” recuerda al papel que la Epinomis atribuía a las matemáticas: no como herramientas externas, sino como parte del tejido del cosmos. Lo matemático no es adorno; es arquitectura.

Incluso el ruido cuántico —ese temblor de fondo que suele interpretarse como azar— empieza a verse como una restricción ontológica, un límite necesario para que el orden emerja. El observador, lejos de ser externo al sistema, participa de él. La Epinomis también sostenía que el conocimiento forma parte del mundo y no lo trasciende.

Einstein, la incompletitud y un eco inesperado

Cuando Einstein cuestionó el entrelazamiento en 1935, creía que revelaba una teoría incompleta. Pero la ironía histórica es profunda: el entrelazamiento terminó siendo la pista para entender que espacio, tiempo, información y materia son aspectos de un solo proceso.

Según recuerda Vallés Sales, la dificultad de unir cuántica y gravedad puede ser, en parte, conceptual. Seguimos pensando el universo como suma de partes, cuando quizá debamos pensarlo como sistema de vínculos. En esta dirección, la Epinomis ofrece un antecedente curioso: una visión del cosmos donde lo humano, lo geométrico y lo físico pertenecen al mismo tejido relacional.

Fuente: Este artículo se basa en una excelente reflexión original de Alfonso Vallés Sales, doctorado en Humanismo y Trascendencia en la Escuela Internacional de Doctorado y miembro del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT). Su texto fue publicado en Ethic.

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