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Ciencia

Una misión a Júpiter aprovechará un desvío inesperado para observar el cometa 3I/ATLAS

El explorador Juice, de la Agencia Espacial Europea, tiene un destino claro: estudiar las lunas heladas de Júpiter. Pero antes de llegar, realizará una observación imprevista que podría reescribir lo que sabemos sobre los objetos interestelares. En noviembre de 2025, la nave aprovechará una alineación única para analizar a 3I/ATLAS, un cometa que intriga a la comunidad científica por sus extrañas anomalías
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El JUpiter ICy moons Explorer (Juice) fue lanzado en 2023 con una misión bien definida: analizar Ganímedes, Europa y Calisto, tres de las lunas más prometedoras del sistema joviano en la búsqueda de vida pasada o presente. Sin embargo, su ruta interplanetaria le ha dado a la Agencia Espacial Europea una oportunidad inesperada.

Entre el 2 y el 25 de noviembre de 2025, Juice interrumpirá brevemente su trayecto hacia Júpiter para observar a 3I/ATLAS, un cometa de origen interestelar que en esas fechas estará oculto tras el Sol. Se trata de una maniobra compleja, no prevista en el diseño original de la misión, que requerirá cálculos de navegación precisos desde el Centro de Control de Alemania.

La ESA explicó que la sonda usará sus cámaras, espectrómetros y sensores para estudiar la coma y la interacción del cometa con la radiación solar. Pero hay un desafío adicional: durante el paso cerca del Sol, la antena principal servirá como escudo térmico, lo que retrasará la recepción de datos hasta febrero de 2026.

El misterioso visitante del espacio interestelar

Juice Explora El 3latlas
© NASA, Public domain, via Wikimedia Commons

Descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema de telescopios ATLAS en Chile, 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado por la humanidad, después de ʻOumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Pero a diferencia de los anteriores, este cometa presenta anomalías desconcertantes que desafían las explicaciones convencionales.

Durante el verano boreal, las imágenes mostraron una “anticola” apuntando hacia el Sol, algo inédito en cometas naturales. Su composición también sorprendió: emite níquel casi puro sin rastros de hierro, una combinación que solo se obtiene en procesos industriales en la Tierra.

El físico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, ha sido uno de los principales defensores de la hipótesis de un posible origen artificial, argumentando que su trayectoria hiperbólica, su velocidad extrema —200.000 km/h— y su alineación casi perfecta con el plano orbital de los planetas son difíciles de explicar mediante procesos naturales. Según Loeb, la probabilidad de que 3I/ATLAS sea un objeto fabricado alcanza el 40%.

Una observación bajo condiciones extremas

Explorador Juice 3latlas
© Europa_Jupiter_System_Mission_artist_concept.jpg: NASA/JPLderivative work: Mirecki, Public domain, via Wikimedia Commons

La ESA admitió que observar a un cometa no estaba entre los objetivos de Juice. Sin embargo, la coincidencia orbital ofrece una oportunidad irrepetible: mientras el cometa se oculta detrás del Sol, la nave europea tendrá un ángulo de observación privilegiado, inaccesible para los telescopios terrestres.

“Ha sido necesario rediseñar parte de la planificación y aplicar geometrías complejas para alinear la nave con el cometa sin comprometer la misión principal”, explicaron ingenieros del proyecto.

La colaboración con la NASA, que aportó el Espectrógrafo Ultravioleta (UVS), permitirá estudiar la composición de la coma y los gases liberados en las cercanías del perihelio. Si los cálculos son correctos, Juice podría obtener las imágenes más cercanas jamás tomadas de un objeto interestelar activo.

La campaña global para seguirlo desde la Tierra

A la par de la maniobra de Juice, la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) ha anunciado una campaña de observación mundial para seguir a 3I/ATLAS entre noviembre de 2025 y enero de 2026. El objetivo es mejorar la precisión astrométrica en el seguimiento de cometas y validar modelos orbitales ante trayectorias tan imprevisibles como la de este visitante.

Aunque la probabilidad de impacto con la Tierra es nula —su máxima aproximación ocurrirá a 270 millones de kilómetros—, los científicos coinciden en que se trata de un laboratorio natural único para estudiar cómo interactúan los objetos interestelares con el Sol.

Ocho anomalías que mantienen en vilo a los astrónomos

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© ATLAS/University of Hawaii/NASA, Public domain, via Wikimedia Commons

Desde su descubrimiento, 3I/ATLAS ha acumulado una lista de enigmas que ningún otro cometa comparte:

  1. Anticola orientada al Sol, fenómeno que solo duró unas semanas.
  2. Velocidad récord: se desplaza a 200.000 km/h, muy superior a ʻOumuamua o Borisov.
  3. Trayectoria hiperbólica alineada a solo cinco grados del plano orbital de los planetas.
  4. Emisión de níquel sin hierro, indicio de procesos no naturales.
  5. Composición pobre en agua, con apenas un 4% en masa.
  6. Polarización extrema en su luz reflejada, sin precedentes en otros cometas.
  7. Pasos precisos cerca de Marte, Venus y Júpiter, difíciles de atribuir al azar.
  8. Dirección de origen coincidente con la señal “Wow!” detectada en 1977.

Por ahora, todas estas características se mantienen bajo revisión. Pero si Juice logra captar imágenes de alta resolución durante su observación en noviembre de 2025, podría ofrecer las pruebas más sólidas hasta la fecha sobre la verdadera naturaleza del cometa.

Un desvío que podría cambiar la historia de la misión

Lo que empezó como un experimento secundario podría terminar marcando un antes y un después en la exploración espacial europea. Si las observaciones de Juice confirman que 3I/ATLAS posee una estructura o comportamiento artificial, la misión a Júpiter pasará a los libros de historia por un descubrimiento que ni siquiera estaba en su plan original.

Mientras tanto, la comunidad científica espera ansiosa las primeras imágenes, que llegarán a principios de 2026. Y con ellas, tal vez, una nueva pista sobre si el Sistema Solar ha recibido —otra vez— la visita de algo más que un simple cometa.

[Fuente: EmeEquis]

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