Una nave espacial que transportaba los restos de más de 160 personas se estrelló en el océano Pacífico el martes 24 de junio, provocando la pérdida total de su contenido. La misión tenía como objetivo devolver estos restos a las familias que los habían enviado para un breve viaje espacial, pero ahora nunca podrán recuperarse.
El lunes 23 de junio, un cohete Falcon 9 de SpaceX lanzó la misión Transporter-14 desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, con 70 cargas útiles hacia la órbita terrestre baja. La más grande era Nyx, una cápsula de reentrada de 1,6 toneladas (1,45 toneladas métricas) fabricada por The Exploration Company, una startup aeroespacial alemana. Bautizada como “Mission Possible”, era el primer intento de la empresa de transportar carga de clientes, llevando aproximadamente 300 kilogramos de carga alrededor del planeta. Entre ellos se incluían cenizas y ADN de más de 166 personas fallecidas, provistos por Celestis, una empresa de vuelos conmemorativos espaciales con sede en Houston, Texas.
Aunque Nyx logró alcanzar la órbita, su sistema de paracaídas falló durante la reentrada, según informó Celestis.
“Como resultado de este evento imprevisto, creemos que no podremos recuperar ni devolver las cápsulas de vuelo a bordo”, declaró la empresa en un comunicado. “Compartimos la decepción de nuestras familias y les expresamos nuestra más sincera gratitud por su confianza.”
Un accidente con impacto emocional
Aunque la misión cumplió varios hitos importantes —como el lanzamiento exitoso, la entrada en órbita y una reentrada controlada—, Celestis reconoció que la falla en el aterrizaje representa una pérdida personal significativa para las familias participantes. “En los próximos días, nuestro equipo se comunicará individualmente con cada familia para ofrecer apoyo y discutir posibles próximos pasos”, añadió la compañía.
“Aunque actualmente creemos que no podremos recuperar las cápsulas de vuelo, esperamos que las familias encuentren consuelo al saber que sus seres queridos formaron parte de un viaje histórico: fueron lanzados al espacio, orbitaron la Tierra y ahora descansan en la inmensidad del Pacífico, como si se tratara de una ceremonia tradicional de esparcimiento en el mar.”
No es la primera vez que una misión de Celestis falla. En mayo de 2023, un cohete de UP Aerospace que transportaba los restos cremados de un astronauta retirado de la NASA explotó pocos segundos después del despegue sobre el desierto de Nuevo México. También llevaba más de una docena de experimentos estudiantiles para la agencia espacial.
En una publicación realizada el martes en redes sociales, The Exploration Company calificó a Mission Possible como un “éxito parcial”, explicando que la cápsula logró alimentar sus cargas útiles en órbita, estabilizarse tras separarse del Falcon 9, reentrar en la atmósfera terrestre y restablecer comunicaciones tras un breve apagón.
“Pero luego se presentó un problema que, según nuestro conocimiento actual, provocó la pérdida de comunicación pocos minutos antes del amerizaje”, indicó la empresa. “Aún estamos investigando las causas y compartiremos más información pronto. Pedimos disculpas a todos nuestros clientes que confiaron en nosotros sus cargas.”
Cannabis en órbita y una misión ambiciosa
Además de los restos humanos, Nyx transportaba cannabis proporcionado por Martian Grow, un proyecto científico ciudadano de código abierto. Esta iniciativa, que tiene como objetivo final cultivar marihuana en Marte, consiguió un lugar en la misión para enviar semillas y material vegetal a la órbita terrestre baja y estudiar cómo afecta la microgravedad a su germinación y resistencia. “El cannabis es resistente, multifuncional y biológicamente complejo, lo que lo convierte en ideal para estudiar cómo la vida se adapta a entornos extremos como el espacio o Marte”, afirma el sitio web de Martian Grow.
Lamentablemente, el cannabis también se perdió en el mar junto con el resto de la carga de Nyx. Gizmodo contactó a Martian Grow para obtener comentarios, pero no recibió respuesta al momento de la publicación.
Mission Possible fue el segundo vuelo de The Exploration Company. El primero, Mission Bikini, lanzó una cápsula de reentrada más pequeña a bordo del primer vuelo del Ariane 6 en julio de 2024. Sin embargo, la etapa superior del cohete presentó una anomalía que impidió colocar la cápsula en trayectoria de reentrada, dejándola atrapada en órbita.
La misión de esta semana fue más ambiciosa, pues probaba tanto tecnologías de reentrada como todos los sistemas que respaldan a Nyx, diseñada para transportar carga hacia y desde la órbita terrestre baja. Según SpaceNews, futuras versiones de esta nave podrían incluso llevar tripulación.
No obstante, el accidente de esta semana pone en duda que Nyx esté lista para transportar astronautas en el corto plazo. Victor Maier, responsable de operaciones en Alemania y Europa Central para The Exploration Company, declaró a SpaceNews que no hay planes inmediatos para nuevas misiones de prueba antes del vuelo de demostración de Nyx hacia la Estación Espacial Internacional previsto para 2028, el cual depende del apoyo de la Agencia Espacial Europea. Aun así, Maier indicó que se considerarán pruebas en tierra para algunos subsistemas de la nave.
El comunicado difundido el martes por la empresa sugiere otro rumbo: “Aprovechando los hitos técnicos alcanzados ayer y las lecciones que obtendremos de nuestra investigación en curso, nos prepararemos para volver a volar lo antes posible.”