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Ciencia

Una nave soviética olvidada hace 53 años podría caer a la Tierra esta semana… y nadie sabe dónde

Después de más de cinco décadas orbitando la Tierra, un objeto espacial de la era soviética está por regresar de forma inesperada. Su descenso podría ser intacto… o desintegrarse sobre algún rincón desconocido del planeta.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Durante más de medio siglo, un fragmento de la historia espacial ha estado girando alrededor de nuestro planeta como un fantasma olvidado. Ahora, ese silencio cósmico se romperá: la nave Kosmos 482, lanzada por la Unión Soviética en 1972, se precipitará hacia la Tierra en cuestión de días. Lo inquietante es que aún nadie puede decir exactamente dónde caerá ni si lo hará en una sola pieza.

El regreso imprevisto de una misión fallida

La Kosmos 482 fue lanzada el 31 de marzo de 1972 desde el cosmódromo de Baikonur, en el territorio que hoy corresponde a Kazajistán. Su objetivo era ambicioso: alcanzar Venus. Sin embargo, un fallo en el encendido de sus motores impidió que alcanzara la trayectoria adecuada hacia el planeta. Desde entonces, la nave quedó atrapada en una órbita elíptica alrededor de la Tierra, a altitudes que oscilan entre los 210 y los 9.800 kilómetros.

El periodo de reentrada ha sido calculado entre el 8 y el 12 de mayo, pero su punto exacto de impacto sigue siendo un misterio. Se estima que podría caer en cualquier lugar comprendido entre los 52 grados de latitud norte y sur, una franja que abarca la mayor parte del planeta, incluidos América, Europa, Asia, África y Australia.

Restos en el espacio y un posible paracaídas

La nave, que se descompuso parcialmente tras su fallido lanzamiento, dejó caer dos fragmentos sobre Nueva Zelanda solo días después del despegue. Lo que permanece hoy son dos componentes principales: una sonda de aterrizaje y su módulo portador, que juntos conforman una cápsula presurizada de más de 495 kilogramos.

Recientemente, el astrofotógrafo Ralf Vandebergh captó imágenes del artefacto y detectó lo que parece ser un paracaídas desplegado. Aunque resulta improbable que este paracaídas cumpla alguna función después de tantos años en el espacio, su presencia añade una capa de misterio a lo que podría suceder durante la reentrada.

Un descenso que podría no desintegrarse

Uno de los aspectos más inquietantes de este regreso es que la Kosmos 482 fue diseñada para resistir la densa atmósfera de Venus. Según el especialista Marco Langbroek, eso implica que también podría sobrevivir a la reentrada en la atmósfera terrestre y llegar a impactar el suelo en una sola pieza.

Se calcula que, si esto ocurre, podría alcanzar una velocidad de impacto de aproximadamente 240 kilómetros por hora, generando una energía comparable a la de un fragmento de meteorito de tamaño medio. Aunque la probabilidad de que impacte una zona habitada es baja, no es nula, y la incertidumbre sobre su punto de caída mantiene en vilo a los observadores.

Un posible destino submarino… pero con riesgos

Dado que más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por océanos, lo más probable es que la nave termine en el fondo del mar. Sin embargo, la posibilidad de que caiga sobre tierra firme, aunque pequeña, plantea preocupaciones por los posibles daños que un impacto de tal magnitud podría causar.

A medida que se acerquen los días previstos para su reentrada, los expertos podrán afinar más sus cálculos. Por ahora, Kosmos 482 sigue orbitando silenciosamente, como un recordatorio flotante de la ambición espacial de una era pasada… y del riesgo latente que puede representar una tecnología que aún no termina de caer.

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