Durante más de 30 años, los investigadores que estudian el Pacífico mexicano vieron aparecer una y otra vez a la misma orca macho. La reconocen por una mancha blanca junto al ojo, tan tenue que parece fantasmal, y por eso la llamaron Phantom. Su historia, junto con la de cientos de ejemplares más, está ayudando a revelar algo que la ciencia todavía no había descrito formalmente: un tipo de orca propio de las aguas cálidas del Pacífico tropical.
Un equipo de la Universidad de Colima, en México, propone que estas orcas forman un ecotipo nuevo, al que llamaron orca del Pacífico Oriental Tropical. Su rasgo más llamativo es la dieta. A diferencia de otras poblaciones, que se especializan en un tipo de presa, estas orcas comen prácticamente todo lo que encuentran en su camino.
Qué es un ecotipo y por qué importa

La orca (Orcinus orca) está presente en todos los océanos del mundo, pero no todas las orcas son iguales. Los científicos distinguen distintos ecotipos: poblaciones que comparten una misma especie pero difieren en su dieta, su comportamiento, su aspecto y su forma de comunicarse, y que casi no se mezclan entre sí.
En el Pacífico Norte, por ejemplo, las orcas residentes se alimentan casi exclusivamente de peces, sobre todo salmón, mientras que las transeúntes o de Bigg cazan focas, lobos marinos y otros mamíferos. En la Antártida se describieron varios tipos más. Cada ecotipo necesita estrategias de conservación diferentes, porque depende de presas y hábitats distintos.
Un menú sin límites

La orca del Pacífico Oriental Tropical rompe ese patrón de especialización. En sus registros, los investigadores documentaron ataques a delfines tornillo, grandes peces como dorados y atunes, tortugas marinas como la tortuga prieta, rayas, tiburones, ballenas jorobadas e incluso tiburones ballena, el pez más grande del mundo.
“A diferencia de otras orcas que se especializan, estas devoran lo que se les cruce en el camino”, resumió Christian Daniel Ortega Ortiz, profesor de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad de Colima y miembro del Grupo Universitario de Investigación de Mamíferos Marinos. Suelen moverse en grupos pequeños, de unos cinco individuos, y usan tácticas de caza coordinadas.
16 años de fotos para reconocer a cada orca
La propuesta se apoya en un trabajo de largo plazo. El equipo reunió un catálogo de fotoidentificación, que permite reconocer a cada orca por las marcas de su aleta dorsal y su cuerpo, con registros de 2010 a 2026. De 592 orcas revisadas, 531, es decir, el 90%, presentaban las características de este nuevo ecotipo. El grupo ya había descrito sus primeras evidencias en un estudio publicado en la revista Marine Mammal Science.
Estas orcas tienen rasgos físicos distintivos: una mancha gris detrás de la aleta dorsal, llamada silla de montar, muy tenue o casi transparente; una mancha ocular con forma de gancho alineada con el espiráculo; y una aleta dorsal redondeada. Además, suelen tener percebes en la aleta dorsal y en la cola, una señal de que viven en aguas cálidas.
Los registros muestran que se desplazan grandes distancias. Algunas orcas vistas en Los Cabos aparecieron después frente a Mazatlán, y un mismo ejemplar fue registrado tanto en el golfo de California como en Perú. Su área de distribución abarca desde México hasta Perú, incluidas las costas de Centroamérica y las islas Galápagos, con zonas de concentración en el golfo de Tehuantepec, la bahía de Banderas y el golfo de California.
Lo que falta para el reconocimiento oficial
Para que el nuevo ecotipo sea reconocido formalmente por el comité internacional que define la taxonomía de los mamíferos marinos, los investigadores necesitan reunir más evidencia genética y acústica. Hasta ahora analizaron nueve muestras de piel mediante isótopos de carbono y nitrógeno, una técnica que revela qué comió un animal, y el trabajo continúa.
El reconocimiento no es un mero trámite. Si estas orcas forman un grupo distinto, necesitarán planes de conservación propios, adaptados a una población de dieta amplia y gran movilidad que atraviesa las aguas de varios países latinoamericanos. Para la ciencia, además, sería una confirmación de que incluso uno de los animales más estudiados del océano todavía guarda secretos.