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Mundo

Una plaga del mar: la alga asiática que arrasa las costas del sur de España

Una especie invasora procedente del sudeste asiático está causando estragos en las playas de Cádiz y otras zonas del litoral andaluz. La acumulación masiva de algas amenaza la biodiversidad local, afecta al turismo y a la pesca, y plantea serios desafíos ecológicos y económicos. La situación ya se califica como una auténtica catástrofe ambiental
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Lo que comenzó como una curiosidad científica en aguas del Estrecho de Gibraltar se ha convertido en uno de los mayores problemas ambientales que enfrenta el sur de España. Desde hace meses, la costa gaditana se ve invadida por una alfombra densa y maloliente de ‘Rugulopteryx okamurae’, un alga de origen asiático que ha colonizado las playas y amenaza con alterar el equilibrio ecológico del litoral andaluz.

Desde mayo, solo en La Caleta —la playa más popular de Cádiz— se han retirado más de 1.200 toneladas de esta especie invasora, con picos diarios de hasta 78 toneladas. Cada vez que sopla viento del oeste, los servicios de limpieza saben que se acerca una nueva oleada. “Estamos completamente desbordados. Esto es una catástrofe ambiental”, asegura José Carlos Teruel, responsable municipal del área de playas.

La llegada del alga se atribuye a los tanques de lastre de los barcos que cruzan el canal de Suez y descargan en el Mediterráneo. En apenas una década, ha colonizado el Estrecho, gran parte del litoral sur peninsular, Canarias, Azores y hasta zonas del Cantábrico y el País Vasco. Su primera aparición documentada en España fue en Ceuta, hace diez años, por parte de un investigador de la Universidad de Málaga.

Turismo, pesca y naturaleza: los tres frentes del desastre

Las Causas De Las Algas En Cadiz
© Paul Einerhand – Unsplash

El daño causado por esta invasión va mucho más allá de lo estético. Las consecuencias económicas son evidentes. Las playas de Cádiz y Tarifa, muy frecuentadas por turistas nacionales y extranjeros, presentan un aspecto cada vez menos atractivo, con arena cubierta de algas en descomposición y un hedor que se vuelve insoportable en los días más cálidos. Los sectores del turismo y la hostelería, vitales para la economía local, están notando ya los efectos.

Tampoco se libra el sector pesquero. Las algas se enredan en las redes y líneas, obstaculizando la actividad diaria y reduciendo las capturas. Además, al competir por el oxígeno en el agua, la presencia masiva de ‘Rugulopteryx okamurae‘ deteriora las condiciones del ecosistema marino, afectando a otras especies clave para la pesca tradicional.

Pero quizá la consecuencia más grave sea la ecológica. En lugares como La Caleta, el alga ha desplazado especies autóctonas de plantas y algas, generando un desequilibrio que aún no se sabe si podrá revertirse. Su capacidad de reproducción —tanto sexual como asexual—, junto a su resistencia a toxinas y a la ausencia de depredadores en nuestras aguas, la hacen casi invencible.

Según el biólogo marino Juan José Vergara, de la Universidad de Cádiz, el momento de frenar la invasión ya pasó. “Es como detectar un cáncer demasiado tarde. Lo que llega a la orilla es solo una pequeña parte; bajo el agua hay mucho más”, advierte con preocupación.

Una posible solución que choca con la ley

Las Algas En La Costa De Cadiz
© ATHENEA CODJAMBASSIS ROSSITTO – Pexels

Mientras los ayuntamientos acumulan toneladas de algas en vertederos, una empresa local propone transformar el problema en oportunidad: usar la biomasa de ‘Rugulopteryx okamurae’ para producir energía o fabricar envases ecológicos. La propuesta podría aliviar la carga económica y logística del tratamiento de residuos, pero choca con la normativa vigente.

En España, la legislación sobre especies invasoras impide su explotación comercial, salvo excepciones muy concretas, como que su uso facilite su eliminación o prevenga riesgos sanitarios. Dadas las circunstancias, estas condiciones parecen cumplirse, pero aún se requiere una autorización formal del Gobierno central.

Esta semana, la Junta de Andalucía ha lanzado un plan que contempla la investigación científica, el monitoreo de la expansión, la educación ciudadana y nuevas formas de reciclaje. Pero cualquier avance serio en el uso energético del alga necesita la colaboración del Ministerio de Medio Ambiente.

Incluso con ese aval, los expertos se muestran escépticos. El propio Vergara, uno de los principales estudiosos del fenómeno, reconoce que la biomasa puede ayudar, pero no resolver. “Es una idea interesante, pero no va a detener una invasión tan masiva. Solo en una playa pueden llegar cientos de miles de toneladas. Es como intentar vaciar el mar con un cubo”, resume con crudeza.

Un futuro incierto para las playas del sur

La expansión imparable del alga asiática pone sobre la mesa un reto mayúsculo: cómo afrontar desde lo local un problema de escala global. La proliferación de especies invasoras se ve facilitada por el comercio marítimo, el cambio climático y la falta de regulación internacional efectiva. Y mientras tanto, las playas del sur de España, joyas del turismo nacional, sufren un deterioro visible.

Vecinos, ecologistas y científicos reclaman una respuesta más ambiciosa y coordinada. No se trata solo de limpiar la orilla, sino de entender lo que ocurre bajo el agua, prever futuras invasiones y adaptar las normativas para convertir problemas ecológicos en oportunidades sostenibles. Porque lo que está en juego no es solo la belleza del paisaje, sino el equilibrio mismo del ecosistema costero.

[Fuente: EuroNews]

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