Las maniobras conjuntas entre Estados Unidos y Filipinas no son ninguna novedad, pero esta edición del ejercicio Balikatan ha captado una atención especial. El despliegue táctico, estratégico y simbólico en una zona tan sensible como el Mar del Sur de China no solo confirma alianzas históricas, sino que también lanza un mensaje directo a los actores que disputan influencia en la región. La implicación de unidades de élite y el uso de plataformas avanzadas marcan un punto de inflexión.
Despliegue inédito en territorio disputado

El Ejercicio Balikatan 2025 ha sido una de las ediciones más relevantes desde su creación. Esta vez, Estados Unidos optó por desplegar sus Fuerzas de Operaciones Especiales no solo en tierra firme, sino también en áreas costeras del Mar del Sur de China, justo frente al oeste de Luzón. La presencia de estas unidades responde a una doble necesidad: afianzar alianzas regionales y perfeccionar la interoperabilidad en un entorno cada vez más tenso.
Las maniobras incluyeron despliegues simultáneos de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea de EE. UU., que se coordinaron con medios aéreos y navales de Filipinas. El transporte aéreo de embarcaciones tipo Combatant Craft Assault y Combatant Craft Medium a través de aeronaves MC-130J Commando II fue solo el inicio de una secuencia de operaciones tácticas que incluyeron vuelos a baja altitud, misiones de extracción y evacuación simulada.
El 160° Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales también tuvo un papel crucial, integrando helicópteros MH-60 Black Hawk y MH-47 Chinook en las prácticas tácticas. El punto más llamativo fue el aterrizaje de un CV-22 Osprey sobre la cubierta del buque USS Comstock, un acto que no pasó desapercibido y que subraya la capacidad anfibia en escenarios de acceso denegado.
Un mensaje geopolítico encubierto

Más allá de la preparación táctica, este ejercicio sirve como respuesta directa al clima de tensión entre Filipinas y China. Durante la semana, también se simuló la defensa ante una hipotética invasión, involucrando a Australia como tercer actor del equilibrio regional. Estas acciones, aunque enmarcadas en un contexto de entrenamiento, reflejan el creciente alineamiento estratégico entre democracias del Pacífico frente a la proyección militar de Pekín.
No se trata únicamente de prácticas conjuntas: la constante presencia de tropas estadounidenses en Filipinas está transitando de roles antiterroristas a funciones ampliadas de defensa regional. Con ejercicios realistas y escenarios de combate costero, Balikatan 2025 se convierte en un ensayo general ante lo que podría ser un conflicto de escala mayor.