Saltar al contenido
Ciencia

Una simple estrategia podría eludir uno de los peores efectos colaterales de la semaglutida

Quienes se tratan con semaglutida con un esquema más flexible y gradual tienen muchas menos probabilidades de sentir náuseas o abandonar el tratamiento.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Es legendaria la capacidad de la semaglutida para ayudar a las personas a perder peso. Pero también son legendarios los efectos colaterales. La semaglutida, ingrediente activo en los medicamentos Wegovy y Ozempic, se ha ganado fama por causar náuseas severas en algunas personas, a veces hasta el punto de que abandonan el tratamiento. Pero un nuevo trabajo de investigación publicado en Diabetes Care sugiere que podría haber una forma sencilla de combatir ese efecto.

Bajo el liderazgo de un equipo de Israel, los investigadores hallaron que, si se ofrece más tiempo y flexibilidad al paciente para llegar a la dosis recomendada de 1 miligramo de la droga, los niveles de náuseas aparecían correlativos con la línea de tiempo. Quienes siguieron el esquema de dosis más gradual, también parecían tener menos probabilidades de dejar de usar la droga, en comparación con los que siguieron un esquema más tradicional. Además, el grupo del esquema lento pero seguro bajó de peso igual que los del otro grupo.

La semaglutida funciona al imitar a la hormona GLP-1, cuyo rol es clave en la regulación del metabolismo y el hambre. Desde 2017, cuando la droga se aprobó como tratamiento para la diabetes, se ha usado cada vez más por sus efectos de aplacar el apetito y ayudar a perder peso. Pero tiene su lado negativo: al menos un tercio de las personas tratadas con GLP-1 informan sentir náuseas, en tanto otras tienen molestias gastrointestinales y constipación.

A medida que se aumenta la dosis de la droga, los efectos GI desagradables empeoran antes de mejorar. Con el tiempo van desapareciendo cuando la persona llega a su dosis recomendada, pero hay al menos algunos que nunca llegan a ese momento porque abandonan el tratamiento.

Más lento y flexible

En el nuevo ensayo, los investigadores dividieron en dos grupos a 104 personas con diabetes tipo 2: un grupo tomaba cantidades de semaglutida en aumento según el programa tradicional de 8 semanas, en tanto que el otro grupo aumentaba su dosis de manera más gradual y flexible a lo largo de 16 semanas. Los del segundo grupo también debían dejar de aumentar su dosis si tenían síntomas GI, y esperar hasta sentirse mejor. Se hizo el seguimiento de los dos grupos a lo largo de 24 semanas.

En general, los dos grupos tuvieron mejoras similares en su peso y control de glucosa en sangre. Pero los usuarios flexibles tenían menos probabilidades de informar estados nauseosos, en comparación con sus pares (45,1% vs. 64,2%) y tuvieron menos días con náuseas (2,88 vs. 6,3 días al mes). Quizá lo más notable es que solo el 2% de los pacientes flexibles abandonaron la droga para cuando terminó el estudio, comparado con el 19% de los usuarios del esquema estándar.

“El aumento de la dosis más gradual y flexible mejoró la continuidad y redujo los efectos adversos sin comprometer la eficacia”, escribieron los autores del trabajo de investigación.

Si bien algunos doctores han informado de manera anecdótica experiencias positivas similares en sus pacientes cuando pasaron a un esquema más gradual, los resultados de este estudio son limitados: la muestra es bastante menor, por un lado, y se requerirá más trabajo en grupos más grandes y diversos para entender si los diferentes esquemas de dosaje pueden ayudar a más personas a continuar con su tratamiento, sin sentir náuseas.

Compartir esta historia

Artículos relacionados