La última innovación que entra en la categoría de «tecnológicamente fascinante, pero quizá no tan buena idea» llega desde Londres. Se trata de CipherX, una startup de biotecnología que asegura estar desarrollando la próxima generación de tecnología de microagujas para aplicaciones en los sectores del estilo de vida, la cosmética y la industria farmacéutica. Traducido a un lenguaje mucho más simple: la empresa está comercializando tatuajes permanentes que se aplican como si fueran una calcomanía.

¿Cómo funciona?
Su funcionamiento se basa en una plataforma propia llamada MicroDot Technology. Los tatuajes vienen en forma de pequeños parches que se presionan sobre la piel durante unos 15 minutos. El proceso recuerda bastante a los clásicos tatuajes temporales que muchos usaron de niños, aunque con una diferencia fundamental: en lugar de agua y un paño húmedo, aquí se utiliza un aplicador que ejerce presión sobre el parche para que unas diminutas estructuras microscópicas de menos de un milímetro atraviesen las capas superficiales de la piel y depositen el pigmento.
La descripción de «estructuras microscópicas ultrafinas» parece una forma elegante de evitar la palabra agujas, aunque quienes ya las probaron aseguran que el procedimiento apenas se siente. La periodista Jess Weatherbed, de The Verge, experimentó con uno de estos tatuajes y contó que la sensación fue similar a que alguien le tocara suavemente el brazo con un dedo. Para quienes siempre quisieron tatuarse pero les aterraban las agujas tradicionales, la propuesta resulta, al menos sobre el papel, bastante atractiva.
Por ahora, los diseños son muy simples
Eso sí, las posibilidades actuales están lejos de competir con un estudio de tatuajes convencional. La cantidad de diseños es reducida y su complejidad también.
Cada tatuaje está construido sobre una cuadrícula en la que cada punto representa un diminuto depósito de tinta, lo que hace que el resultado recuerde a los tradicionales tatuajes stick and poke, pero ejecutados con mucha más precisión.
En la tienda de CipherX predominan figuras geométricas sencillas, como estrellas, corazones o líneas, además de algunos símbolos básicos como notas musicales, mariposas, calaveras o el clásico rostro sonriente que seguramente encantará a quienes crecieron en la cultura rave.
En cuanto a los colores, la elección es bastante limitada: solo existe la opción de tinta negra.
Por eso, los tatuadores profesionales probablemente no tengan demasiado de qué preocuparse, pese al entusiasmo del fundador de la empresa, Ferdinand Kohle. Durante la London Tech Week afirmó que «el nivel de habilidad necesario para aplicar estos tatuajes es extremadamente bajo, así que prácticamente cualquiera puede convertirse en tatuador».
Más que un tatuaje, CipherX imagina una interfaz bajo la piel
Las ambiciones de la compañía, sin embargo, van mucho más allá de facilitar tatuajes minimalistas.
En un artículo publicado en el blog oficial de CipherX, Kohle plantea una visión casi futurista del concepto. Según explica, los tatuajes con microagujas no deberían verse únicamente como una forma de arte corporal o como una innovación médica, sino como el comienzo de una nueva interfaz tecnológica integrada en el cuerpo.
En su visión, estos tatuajes podrían abrir la puerta a futuras formas de interacción directamente sobre la piel. Habla de conceptos como nuevos paradigmas de interacción, retroalimentación térmica localizada o respuestas hápticas al tocar determinadas zonas tatuadas.
La idea resulta llamativa, aunque también deja una sensación curiosa: el discurso tecnológico apenas menciona a los tatuadores, artistas que llevan siglos perfeccionando este oficio. Es una tendencia bastante habitual dentro del sector tecnológico: mostrar admiración por una disciplina creativa mientras se minimiza el papel de quienes realmente la desarrollan.
El verdadero temor no son los tatuadores, sino los adolescentes
Quienes probablemente observen esta tecnología con más preocupación sean los padres de adolescentes impulsivos.
Por ahora, CipherX mantiene ciertas restricciones. Aunque los tatuajes pueden comprarse por internet, no es posible aplicarlos en casa. Actualmente solo se colocan en la tienda física de Londres o durante eventos organizados por la empresa, donde el personal supervisa todo el proceso.
Además, la compañía exige un documento de identidad que demuestre que el cliente tiene al menos 18 años antes de realizar cualquier tatuaje.
También existe una lista bastante extensa de zonas prohibidas donde el personal se niega a trabajar. Entre ellas figuran la cabeza, el rostro, el cuello, las manos, las muñecas, los genitales, los codos, los tobillos, los pies e incluso el ano. Una decisión que, sin duda, frustrará los planes de cualquiera que hubiera imaginado colocar allí alguno de los pequeños diseños disponibles.
Sin embargo, todas estas precauciones podrían tener fecha de vencimiento.
En la sección de preguntas frecuentes de CipherX se indica que por ahora los tatuajes no se envían para ser aplicados en casa. Ese «por ahora» resulta especialmente llamativo. De hecho, un representante de la empresa confirmó a The Verge que sus planes incluyen vender kits domésticos para que cualquier persona pueda aplicarse estos tatuajes sin salir de casa.
Si esa idea finalmente se concreta, no cuesta imaginar el escenario: adolescentes tomando decisiones impulsivas, imitaciones baratas de la tecnología circulando por internet y más de un padre descubriendo demasiado tarde que aquel pequeño parche aparentemente inofensivo escondía un tatuaje permanente.
Porque, al final, cuando una tecnología promete hacer algo tan sencillo como pegar una calcomanía, pero con resultados para toda la vida, la pregunta parece inevitable: ¿qué podría salir mal?