En el aƱo 1982 Manuela desapareciĆ³ de su hogar sin dejar rastro. Esta pequeƱa tortuga era la mascota de los Almeida, una familia del oeste de Rio de Janeiro. Sus dueƱos pensaron que un despiste de los obreros que trabajaban entonces en la casa fue la razĆ³n de la fuga y a pesar de que buscaron por toda la propiedad, nunca volvieron a saber de ella... hasta principios de este aƱo.

Cuando el padre de la familia, Leonel, falleciĆ³ sus hijos decidieron hacer limpieza en uno de los cuartos trasteros del domicilio. El padre solĆ­a recoger objetos de poco valor que veĆ­a en la calle, desde viejos televisores a altavoces o equipo electrĆ³nico. "Todo lo que mi padre pensaba que podĆ­a arreglar lo recogĆ­a", dice Lenita de Almeida, la hija de Leonel.

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Fue ella la que a principios de los 80 recibiĆ³ aĀ ManuelaĀ como Mascota. Al depositar algunas de las cajas de su padre en la basura, uno de sus vecinos les preguntĆ³ si pensaban tambiĆ©n "tirar la tortuga".

El asombro fue generalizado. Manuela nunca habĆ­a abandonado el hogar familiar. En su lugar, encontrĆ³ refugio en la caja de un viejo tocadiscos y allĆ­ viviĆ³ durante 30 aƱos encerrada junto Ā a un montĆ³n de chatarra y electrĆ³nica, mientras sus dueƱa, ahora casada y con hijos, crecĆ­a.

LaĀ historiaĀ puede parecer sorprendente pero las tortugas como Manuela, de la especie "pie rojo" (Chelonoidis carbonaria)Ā son conocidas precisamente por su gran resistencia. Si lo necesitan pueden pasar dos o tres aƱos sin comerĀ y pueden ingerir todo tipo deĀ sustanacias, incluidos excrementos de otros animales. Los expertos consultados sobre este "milagro" creen que Manuela, durante todos estos aƱos, probablemente se alimentĆ³ de las termitas de la madera. [The Telegraph]