¬ŅC√≥mo distinguir entre un comentario de mal gusto de una amenaza real en esa ventana al mundo que es Internet? La historia de un joven hace pocos a√Īos puso en liza el problema al que se enfrentan las autoridades y, sobre todo, los propios usuarios. Un comentario te puede destrozar la vida.

El 14 de diciembre del a√Īo 2012 fue otro d√≠a negro en la historia de Estados Unidos. A primera hora de la ma√Īana el joven de 20 a√Īos Adam Lanza entraba en la escuela primaria Sandy Hook de Newton, Connecticut, Estados Unidos. El chico entraba en la escuela con una pistola SIG Sauer 9mm, una Glock 10mm y un rifle Bushmaster AR.15. Adem√°s portaba un chaleco antibalas y m√ļltiples cargadores de 30 balas la unidad.

Horas despu√©s la masacre hab√≠a terminado con 28 v√≠ctimas: 20 ni√Īos, 6 adultos, la madre del autor de la masacre y el propio Lanza, quien se suicid√≥ en el √ļltimo momento. El incidente fue el tiroteo m√°s mort√≠fero en una escuela primaria o secundaria en la historia de Estados Unidos y el tercer tiroteo m√°s mort√≠fero hecho por una sola persona.

Como ocurrió en la Escuela de Columbine o posteriormente en la masacre de Virginia Tech, los medios se lanzaron a escribir páginas de la psique detrás de Lanza. Y hubo para todos los gustos, aunque la mayoría de medios repitieron una serie de pautas sobre el perfil del joven: un chico inteligente, nervioso, poco sociable y, sobre todo, amante de los videojuegos y los ordenadores.

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Esos dos √ļltimos puntos, los videojuegos y los ordenadores, no fueron balad√≠ para la prensa y los investigadores. Se manej√≥ en relaci√≥n con los sucesos que era un admirador y ferviente jugador de t√≠tulos ‚Äúmuy violentos‚ÄĚ como Call of Duty. Y adem√°s, desde el s√≥tano de su casa, lo que hac√≠a del personaje un ser m√°s oscuro si cabe. No s√≥lo eso, se analizaron sus posibles perfiles en Internet bajo la premisa de mantener la alerta en las redes para evitar otra tragedia similar.

Obviamente, esos meses siguientes a la masacre los medios no pararon de bombardear con ese posible perfil que pudiera ayudar a que esta escalofriante historia no se vuelva a repetir.

Y es justo aquí, apenas dos meses después del atentado, cuando surge la historia de otro joven apasionado a los videojuegos. Entre otros, a League of Legends.

Se llamaba Justin Carter y ten√≠a 18 a√Īos.

Cuidado con lo que dices

Facebook. AP Images

En el a√Īo 2009 se lanz√≥ el videojuego de batalla League Of Legends, un MOBA inspirado en el popular mapa de Warcraft III, Defense of the Ancients¬†(DotA). Tres a√Īos m√°s tarde, en el 2012, ya contaba con 70 millones de jugadores registrados. Jugadores y fans entre los que se encontraba Justin Carter, qui√©n por aquellas fechas ten√≠a grandes discusiones con otros gamers desde su cuenta de Facebook.

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Si por aquellas fechas lo midi√©semos por su actividad en las redes sociales como Facebook, Justin era un chico t√≠pico. Extremadamente t√≠mido en la vida real se sent√≠a muy c√≥modo online. All√≠ conoci√≥ a muchos de sus amigos, todos fans del LoL y de Minecraft. En Facebook era normal verle discutir por las puntuaciones de los juegos, quejarse del trabajo, de la escuela e incluso hab√≠a comenzado a escribir una peque√Īa historia de zombies y apocalipsis que atacaban la ciudad de Austin.

Una ma√Īana a comienzos del mes de febrero del 2013 Carter ir√≠a un poco m√°s all√° desde su muro de la red social. Ese d√≠a publicaba una serie de comentarios sarc√°sticos en un hilo de la p√°gina. En muy poco tiempo su vida iba a dar un giro de 180 grados.

La primera reacción al comentario que acababa de publicar ocurrió sin que él lo supiera. Carter no podía saber que, mientras trabajaba en una tienda en la ciudad de San Antonio (Texas), una persona en Canadá acababa de ver lo que había escrito. Habían pasado apenas 60 días desde la masacre de Sandy Hook, y quien quiera que fuese el anónimo en Canadá se asustó con el mensaje del joven.

Justin Carter. Change.org

Esta persona inici√≥ una reacci√≥n en cadena de locos, una reacci√≥n que, 24 horas m√°s tarde, terminar√≠a con Carter en la c√°rcel enfrentado a una pena de hasta 10 a√Īos.

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Como siempre defendieron los allegados de Carter y su abogado, aquellos mensajes no pasaban de un duelo de jóvenes por ver quién era más bruto, una chiquillada de gallitos, de jóvenes forjando su hombría con comentarios salidos de tono y muy mal gusto. Un hilo que habría empezado discutiendo sobre League Of Legends.

Pero los detalles reales y el contexto del intercambio online eran, a los ojos de las autoridades de Texas, de menor importancia. Los fiscales aclararon que no tenían el hilo completo, aunque sí tenían los tres comentarios de Carter a través de una captura de pantalla de un móvil, los comentarios que desencadenaron su encierro.

Como vemos en la imagen a continuaci√≥n, el primero de los comentarios parece responder a un comentario anterior en el que alguien llama a Carter loco o algo parecido. La r√©plica del joven fue algo as√≠ como: ‚Äúestoy jodido de la cabeza, s√≠, creo que voy a disparar en una guarder√≠a‚ÄĚ. El joven luego continua con un mensaje que dice: ‚Äúy ver como llueve la sangre de los inocentes‚ÄĚ.

Tras estos dos mensajes, en la captura de pantalla que ten√≠a en su poder la polic√≠a aparec√≠a otra persona que escrib√≠a bajo el perfil Hannah Love respondiendo con un ‚Äúespero que te quemes en el jodido infierno jodido idiota‚ÄĚ. Y Carter finaliza con: ‚Äúy comerme el coraz√≥n latiendo de uno de ellos‚ÄĚ. En este punto y como recogi√≥ el oficial de polic√≠a de Austin en su informe:

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Se puede observar como hizo uso de las may√ļsculas para acentuar su c√≥lera o rabia.

Esto fue lo que lleg√≥ en primera instancia a las autoridades locales de Canad√° a trav√©s de una persona no identificada en los registros judiciales. Debido a que el perfil de Carter indicaba que viv√≠a en Austin (Texas), los canadienses enviaron los datos y la informaci√≥n al Departamento de Polic√≠a de Austin. Los datos enviados eran dicha captura junto a un enlace a la p√°gina de Facebook de Carter y una peque√Īa explicaci√≥n que dec√≠a:

Este hombre, Justin Carter, hizo una serie de amenazas en Facebook para disparar a una guarder√≠a. Tambi√©n hizo uso de numerosos comentarios dici√©ndole a la gente que les disparar√≠a en la cara y se beber√≠a la sangre. Las amenazas para disparar a los ni√Īos se hicieron hace aproximadamente una hora.

Esta información fue remitida al Centro Regional de Inteligencia de Austin, un centro de información que opera para los condados de Travis, Hays y Williams. A partir de entonces se activaron todas las alarmas. El personal del centro buscó por el nombre de Carter y encontró un carnet de conducir y una tarjeta de identificación del estado.

Carter. Change.org

Con esta informaci√≥n y basados en la creencia de un fiscal del condado de Travis de que hab√≠a una causa probable para acusar a Carter de amenaza terrorista en tercer grado (lo que conlleva a penas de dos a diez a√Īos), un juez emiti√≥ una orden de arresto inmediata.

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La policía rastreó a Carter hasta dar con la tienda en la que estaba trabajando en San Antonio. Justo 24 horas después de haber publicado aquel mensaje, el joven adolescente con cara de no romper un plato estaba siendo esposado.

Carter llega a la cárcel del condado de Bexar para poco después acabar en la penitenciaría del condado de Comal. Su fianza se fija en 500 mil dólares hasta el juicio. Cuando por fin cuenta con un abogado el chico sigue sin entender qué hace allí. Su primera respuesta fue:

Supongo que lo que publicas en Facebook es importante.

Una vida destrozada

Carter. CNN

Pasaron varias semanas hasta que el joven tuvo un buen abogado, Don Flanary, qui√©n varios meses despu√©s se puso en contacto con los medios para contar lo que ocurri√≥ a partir de entonces. Por ejemplo, c√≥mo ninguno de los oficiales que registraron la casa en la que viv√≠a Carter con sus padres encontr√≥ una pista que hiciera pensar que se encontraban con un lun√°tico. Seg√ļn Flanary:

No encontraron armas en su casa, tampoco encontraron materiales para hacer bombas, ni libros de cocina de un anarquista‚Ķ Tampoco encontraron un mont√≥n de recortes de peri√≥dico en la pared, ni teor√≠as de la conspiraci√≥n, ni velas, ni vestimenta extra√Īa. Por no encontrar, no encontraron ni un solo disco de Judas Priest.

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Lo cierto es que en ausencia de cualquier otra evidencia mencionada en las presentaciones de la fiscal de Comal, Laura Bates, es dif√≠cil no estar de acuerdo con Flanary. La explicaci√≥n para el abogado desde el comienzo del caso siempre fue la misma: su cliente simplemente no estaba loco, aunque el c√ļmulo de desprop√≥sitos que lo llevaron a la c√°rcel si lo pareciera.

Con todo, una de las cosas m√°s sorprendentes sobre la evidencia que hab√≠a presentado el estado (el hilo de los mensajes), es lo que faltaba: precisamente el hilo entero que conten√≠a los comentarios condenatorios, los cuales ya no estaban en la p√°gina de Facebook. Seg√ļn explic√≥ Flanary:

El estado dijo que Facebook no se los facilit√≥. Tambi√©n intentaron sin √©xito encontrar a ‚ÄúHannah Love‚ÄĚ, el √ļnico perfil incluido en la captura de pantalla del tel√©fono.

EL padre de Justin en los medios. CNN

El padre del joven, Jack Carter, hab√≠a explicado que su hijo agreg√≥ LOL (las siglas que en ingl√©s expresan ‚Äúcarcajada‚ÄĚ) y J/K (las siglas en ingl√©s de ‚Äúsolo estaba bromeando‚ÄĚ), lo que indicaba claramente que el comentario no iba en serio. Sin embargo y seg√ļn Jack e hijo, alguien, quiz√° el an√≥nimo de Canad√°, anot√≥ el comentario y lo report√≥ a las autoridades sin esa parte. Lo cierto es que nunca se supo si ese perfil era el informador canadiense an√≥nimo.

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El abogado defendió a su cliente desde un principio básico. El hombre creía fundamental que si alguien es acusado criminalmente sobre la base de sus palabras, un jurado necesita ver todas las palabras, el contexto de la conversación entera. Y en este caso eso incluía cualquier comentario que precipitara el posterior discurso de Carter. Para Flanary:

Cualquiera que entienda la lengua inglesa sabe que si alguien dice, ‚Äúestoy jodido de la cabeza, s√≠‚ÄĚ, se trata de una frase preparatoria en respuesta a una frase anterior. Presumiblemente alguien le dijo que ‚Äúestaba jodido de la cabeza‚ÄĚ o alguna palabra similar.

Sin embargo, hab√≠a un problema a√ļn mayor de acuerdo al abogado. Los comentarios del joven no eran una ‚Äúamenaza terrorista‚ÄĚ como se define en el c√≥digo penal de Texas. De acuerdo con la acusaci√≥n, la declaraci√≥n de Carter cumpli√≥ con dos de las necesidades requeridas por la ley estatal: que sus palabras fueron pronunciadas ‚Äúcon la intenci√≥n de colocar al p√ļblico o a un grupo de personas bajo el temor de lesiones corporales graves‚ÄĚ, o pronunciadas ‚Äúcon la intenci√≥n de llevar a cabo alg√ļn altercado p√ļblico‚ÄĚ.

Carter en los tribunales. SAExpress

Para Flanary ese hilo de Facebook no pasaba de una peque√Īa trifulca, una pelea de patio de colegio con dos j√≥venes, ‚Äúde haber sido un peligro claro y presente deb√≠a haber una verdadera amenaza, y si no la hay, como todo indica, entonces la Primera Enmienda protege su discurso‚ÄĚ.

Por √ļltimo, el abogado acus√≥ a la polic√≠a de coaccionar al joven con una confesi√≥n mientras estaba en la c√°rcel. Evidentemente, el personal encargado de hacer cumplir la ley no pudo determinar la jurisdicci√≥n legal con la misma rapidez con que pudo arrestarlo. Por alguna raz√≥n no fue hasta el 19 de marzo del 2013, m√°s de un mes despu√©s de su detenci√≥n, que Carter fue interrogado por un detective. Y en ese momento todav√≠a estaba en la c√°rcel de Travis (y a√ļn sin Flanary).

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Aunque el joven ten√≠a asignado a un abogado de oficio, este no estaba presente durante el interrogatorio (y tampoco se le notific√≥), momento en el que el detective le dijo al chico que se pod√≠a ir libre si admit√≠a ser el Justin Carter que public√≥ los comentarios. Seg√ļn explic√≥ el abogado:

Una vez que uno tiene un abogado, no es √©tico que los fiscales env√≠en a parte de su equipo, incluyendo detectives, para hablar con alguien que est√° representado. No importa la naturaleza francamente sombr√≠a de la acci√≥n, cuando un oficial va y habla con un hombre que est√° en la c√°rcel y les dice: ‚ÄĚrenuncie a su derecho a un abogado porque le dejaremos ir‚ÄĚ, es como coaccionar una confesi√≥n, desde un punto de vista legal ... Es como, ‚ÄėOye, si nos hablas, te dejaremos ir, pero si no nos habla, puede sentarse aqu√≠ y pudrirse.

Carter acabó aceptando ante el detective que efectivamente era el chico de los comentarios. Con ello las autoridades obtuvieron una acusación el 10 de abril y estuvo otros dos meses en la cárcel.

Durante ese tiempo la familia del joven ya hab√≠a iniciado campa√Īas y reunido miles de firmas para una petici√≥n online que ped√≠a la revisi√≥n de su caso. Tambi√©n se cre√≥ una p√°gina de la propia Facebook bajo el t√≠tulo de ‚ÄúSave Justin Carter‚ÄĚ para aumentar el inter√©s en el caso y vender camisetas con el joven que pudieran cubrir la fianza de medio mill√≥n impuesta.

Social Media. AP Images

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Flanary por su parte intent√≥ que le rebajaran la cifra. A su juicio algo inaudito, ya que ‚Äúla Constituci√≥n de Texas y pr√°cticamente toda la jurisprudencia dice que es ilegal mantener a alguien bajo condiciones de fianzas que no pueden pagar‚ÄĚ.

Los padres comenzaron a salir en los medios de comunicación del país. La madre llevó a acabo un alegato a favor de su hijo explicando cómo fue el comienzo de la pesadilla:

Cuando me enter√© pens√© que tan pronto como la polic√≠a le hablara ver√≠an que todo era una broma y lo dejar√≠an ir. Quiz√° un delito al honor‚Ķ pero siempre pens√© que si hablaban con √©l se dar√≠an cuenta de que era √ļnicamente su sarc√°stico sentido del humor. Mi hijo es sarc√°stico y tiene un sentido del humor muy negro, pero realmente es un ni√Īo que no puede ni pelear, tiene un hermano menor que le ganar√≠a en una pelea.

Y por fin, en julio del 2013, llega una buena noticia. Un donante an√≥nimo hab√≠a depositado la fianza entera del joven. Carter sale de la c√°rcel, aunque a√ļn ten√≠a que hacer frente a la petici√≥n de 8 a√Īos de c√°rcel por amenazas terroristas.

Desgraciadamente para el joven, a los pocos d√≠as de salir de la c√°rcel tambi√©n se hizo p√ļblico el calvario que vivi√≥ entre rejas. En el trascurso de esos cuatro meses el joven de 18 a√Īos hab√≠a sido violado en repetidas ocasiones.

Hoy, pasados m√°s de tres a√Īos desde el d√≠a que public√≥ en Facebook un comentario que le cambi√≥ la vida, el joven sigue esperando por un juicio que podr√≠a llevarle hasta ocho a√Īos de prisi√≥n.

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Mientras, sus familiares mantienen abierta la página en Change.org con la finalidad de llegar a esas 300 mil firmas que le permitan llevar el caso hasta el presidente de Estados Unidos. Una petición bajo un título que no deja lugar a dudas:

Liberar a mi hijo Justin Carter, que est√° siendo procesado por un comentario en Facebook