El lanzamiento estaba programado desde Cabo Cañaveral y, aunque suene a misión más de la NASA, EscaPADE no se parece a ninguna anterior. Son dos pequeñas naves gemelas, diseñadas por la Universidad de California en Berkeley y la empresa Advanced Space, que intentarán llegar a Marte sin depender de la clásica “ventana de transferencia”, esa alineación planetaria que solo ocurre cada 26 meses.
Cuando la última de esas ventanas se cerró en el año 2024, los ingenieros se enfrentaron a un dilema: o esperaban dos años o probaban algo que nadie había hecho antes. Eligieron lo segundo.
La estrategia es tan audaz como ingeniosa: lanzar las naves ahora, mantenerlas orbitando un punto de equilibrio gravitacional (el punto de Lagrange 2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra) y esperar allí hasta que el cosmos vuelva a alinearse.
Una escala en el punto donde el Sol y la Tierra se equilibran

Los puntos de Lagrange son regiones donde la atracción gravitacional del Sol y la Tierra se cancelan entre sí. Son lugares ideales para “aparcar” naves sin gastar combustible, algo así como las bahías de estacionamiento del sistema solar.
Allí, las EscaPADE pasarán más de un año orbitando en una trayectoria en forma de riñón, lejos de los cinturones de radiación, con un entorno estable que servirá también para probar su resistencia. Cuando llegue el momento exacto (obviamente, en 2026), ambas sondas abandonarán ese refugio gravitacional, usarán sus propulsores y emprenderán su viaje hacia Marte. Si todo sale bien, entrarán en órbita marciana en septiembre de 2027.
Un experimento de bajo costo con ambiciones gigantes

El proyecto forma parte del programa SIMPLEx (Misiones Pequeñas e Innovadoras para la Exploración Planetaria), con el que la NASA intenta hacer ciencia interplanetaria a una fracción del costo tradicional.
EscaPADE costó menos de 100 millones de dólares, cuando una misión marciana estándar ronda entre 300 y 600 millones. Aun así, promete datos del mismo calibre científico: las naves estudiarán cómo el viento solar y el plasma atmosférico de Marte interactúan, un proceso que explica por qué el planeta perdió su atmósfera y se transformó en un desierto helado.
“Preferimos decir que no son misiones baratas, sino de alto valor”, explica Jeff Parker, director de tecnología de Advanced Space. “Estamos entregando ciencia comparable a la de los grandes proyectos, pero con menos dinero y más creatividad”.
El riesgo como parte del precio
No, claro, obviamente no todo es optimismo. Los componentes electrónicos sufren desgaste durante las largas esperas en el espacio, y los retrasos o fallos de comunicación ya han arruinado otras misiones del programa. Pero incluso si solo una de cada tres misiones de este tipo tiene éxito, dicen sus responsables, el retorno científico justificaría la apuesta.
Si EscaPADE lo logra, abrirá una nueva forma de viajar por el sistema solar: misiones más pequeñas, más baratas y capaces de lanzarse en cualquier momento, sin depender del capricho de las órbitas planetarias. Un camino sinuoso, sure. Pero, si todo sale bien, sería el primero en demostrar que incluso las rutas más improbables pueden llevarnos más lejos que nunca.