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Ciencia

Vivían juntos hace 2,8 millones de años: el fósil en Etiopía que destruye la historia que creíamos saber sobre el origen humano

Un equipo internacional de paleontólogos encontró dientes fosilizados en el noreste de Etiopía que demuestran que dos especies de homínidos —una de ellas completamente desconocida hasta ahora— coexistieron en el mismo lugar hace entre 2,6 y 2,8 millones de años. La evolución humana no fue una escalera. Fue un árbol muy poblado, y recién estamos empezando a ver sus ramas
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La imagen que casi todos tenemos grabada en la cabeza es esa: una fila de figuras que van de cuatro patas a erguidas, del simio al humano moderno, en una progresión limpia y ordenada. Esa imagen es un ícono cultural. Y según un hallazgo reciente en el desierto de Etiopía, también es profundamente incorrecta. Los fósiles encontrados en el sitio de Ledi-Geraru, en la región de Afar, muestran que hace entre 2,6 y 2,8 millones de años, dos especies distintas de homínidos —una de ellas nunca antes vista— vivían codo a codo en el mismo territorio.

Trece dientes que cambian todo

El hallazgo se reduce a 13 dientes fosilizados recogidos entre 2015 y 2018 en el área de Ledi-Geraru, un sitio que ya tenía un lugar destacado en la paleontología: en 2013, el mismo equipo había descubierto allí la mandíbula del ejemplar de Homo más antiguo jamás encontrado, con 2,8 millones de años de antigüedad. Los nuevos dientes pertenecen a dos géneros distintos: algunos al género Homo y otros a una nueva especie del género Australopithecus que no se había registrado en ningún otro lugar del planeta.

La nueva especie de Australopithecus no es Lucy —la famosa Australopithecus afarensis hallada en un sitio cercano—, cuya especie desapareció del registro fósil hace unos 2,95 millones de años. Los análisis morfológicos de los dientes son contundentes en ese punto. «Cuando nos ponemos a ver los detalles minuciosos, los dientes de Homo y Australopithecus se ven diferentes. Las diferencias son sutiles, pero una vez que las ves, no puedes dejar de verlas», explicó Lucas Delezene, profesor de antropología de la Universidad de Arkansas y coautor del estudio.

No una escalera, sino un árbol con muchas ramas

El estudio, publicado en la revista Nature y liderado por el proyecto Ledi-Geraru Research Project de la Universidad Estatal de Arizona, apunta a algo que los paleoantropólogos sospechan hace tiempo pero que los fósiles raramente confirman: la evolución humana no fue lineal. En el período crítico entre 2 y 3 millones de años atrás —justo cuando el género Homo aparece por primera vez en el registro fósil— el panorama en el este de África era mucho más complejo que una simple sucesión de especies.

Tal como reporta ScienceDaily, que cubrió el hallazgo en detalle, los investigadores estiman que durante ese período pudieron haber coexistido hasta cuatro linajes distintos de homínidos en el este de África: el propio Homo, Paranthropus, Australopithecus garhi y la nueva especie de Australopithecus encontrada en Ledi-Geraru. «La evolución humana se parece más a un paisaje lleno de experimentos que se superponen —algunos de los cuales no llevaron a ningún lado, mientras que uno eventualmente nos llevó a nosotros», señala el análisis de ScienceDaily basado en el estudio.

Brian Villmoare, investigador de la Universidad de Nevada en Las Vegas y autor principal del trabajo, lo resume sin rodeos: «Solíamos pensar que la evolución humana era bastante lineal, con una marcha constante desde un ancestro simio hasta el Homo sapiens moderno. Esta nueva investigación muestra que esa imagen que muchos tenemos en la cabeza —del simio al Neandertal al humano moderno— no es correcta. La evolución no funciona así».

¿Se cruzaban? ¿Competían? ¿Compartían recursos?

El hallazgo abre más preguntas de las que responde, y eso lo hace aún más fascinante. Los investigadores no saben todavía qué comían estas dos especies cuando compartían territorio, si competían por los mismos recursos o si sus dietas eran completamente distintas. Los dientes del Homo más antiguo de Ledi-Geraru son anteriores a cualquier evidencia de fabricación de herramientas o consumo de carne, lo que complica aún más la imagen de cómo vivía esta especie antes de desarrollar los rasgos que eventualmente la convirtieron en la única especie humana sobreviviente.

Tampoco se puede nombrar todavía a la nueva especie de Australopithecus: los dientes solos no son suficientes. Para eso, el equipo necesita encontrar más fósiles —idealmente cráneos o huesos del esqueleto— que permitan una clasificación completa. El Proyecto Ledi-Geraru, desarrollado en colaboración con la comunidad local afar, continuará sus excavaciones en busca de esas piezas faltantes.

Un sitio que sigue regalando historia

Ledi-Geraru no es un sitio cualquiera. Además de la mandíbula más antigua del género Homo, el lugar también produjo las herramientas de piedra olduvayense más antiguas del planeta. Cada nueva temporada de excavación parece entregar algo que obliga a reescribir algún capítulo del libro de los orígenes humanos. Este hallazgo no es la excepción: confirma que el período entre 2 y 3 millones de años atrás fue uno de los más turbulentos y prolíficos de toda la evolución de nuestra especie, y que aún queda mucho por descubrir en esa franja de tierra árida en el noreste de Etiopía.

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