Cada vez que compramos fruta fresca en el supermercado, raramente pensamos en cómo ha llegado hasta allí. Pero detrás de cada pieza hay una compleja red de transporte y embalaje que también deja una huella ambiental. En este contexto, el tipo de caja que se utiliza —madera o cartón— puede marcar una gran diferencia. Veamos por qué.
Un sector en movimiento constante
España lidera las exportaciones de frutas y hortalizas dentro de la Unión Europea, con más de 11 millones de toneladas enviadas al exterior solo en 2023. Este flujo masivo de productos requiere soluciones logísticas eficientes, y ahí es donde el embalaje juega un papel crucial. Durante años, el cartón ondulado ha sido la opción preferida por su bajo coste y reciclabilidad. Sin embargo, nuevos datos desafían esta elección.

Un estudio reciente de la Universitat Politècnica de València analizó el trayecto de 1.000 toneladas de mandarinas desde Valencia hasta Hannover. Utilizando la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), los investigadores compararon dos sistemas de embalaje: cajas de cartón ondulado (elaboradas con fibras recicladas) y cajas de madera (con listones de pino, MDF y contrachapado de chopo). Los resultados fueron reveladores.
El cartón no siempre gana
Los datos mostraron que las cajas de madera generan un menor impacto ambiental en casi todas las categorías evaluadas. Por ejemplo, las emisiones de CO₂ asociadas al cartón casi duplican a las de la madera (99.649 frente a 48.828 kg de CO₂ eq.). Además, las cajas de madera presentan mejores resultados en indicadores como la acidificación del suelo, la toxicidad humana y el uso de agua y combustibles fósiles.
El motivo está en el proceso de producción del cartón reciclado, que consume mucha energía y productos químicos, especialmente durante el reciclado. Paradójicamente, esta fase es una de las que más contamina, a pesar de ser la que más suele asociarse con sostenibilidad.

¿Qué pasa con la madera?
Aunque también tiene su coste ambiental —especialmente por el uso de electricidad, adhesivos y grapas de acero—, el impacto total de la madera resulta más bajo. Además, su posibilidad de reutilización en tableros aglomerados o como biocombustible en plantas de biomasa ayuda a reducir aún más su huella ecológica, fomentando la economía circular.
Elegir bien según el contexto
Este estudio no propone eliminar el cartón, sino elegir conscientemente. En rutas cortas o mercados locales, donde el reciclaje está bien gestionado, puede seguir siendo una opción viable. Pero en rutas internacionales y largas distancias, la madera parece ser la aliada más eficaz para una logística verdaderamente sostenible.
Fuente: TheConversation.