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Ciencia

¿Y si el océano no siempre fue azul? Una teoría que sacude lo que creíamos

Podríamos estar ante uno de los mayores giros en la historia del planeta: los océanos no siempre fueron azules… y tampoco lo serán. Descubrí qué revela la ciencia sobre mares verdes, rojos o incluso púrpuras, y qué señales nos anticipan un cambio que ya podría estar en marcha.
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Cuando pensamos en la Tierra, imaginamos el planeta azul. Pero esa tonalidad que vemos desde el espacio no es una constante universal. Un reciente estudio científico revela que el color de los océanos ha cambiado radicalmente a lo largo del tiempo geológico… y podría volver a hacerlo. Desde mares verdes hace miles de millones de años, hasta futuros océanos púrpuras, este fenómeno natural guarda pistas sobre la evolución misma de la vida en nuestro planeta.

¿Y si el océano no siempre fue azul? Una teoría que sacude lo que creíamos
© Gotta Be Worth It – Pexels

El color del océano: un espejo de la química y la vida

El tono azul que caracteriza a nuestros océanos actuales no es eterno. Investigadores japoneses citados por The Conversation han revelado que los mares primitivos de la Tierra tenían un color verdoso, producto de su composición química y del tipo de organismos que los habitaban.

La clave está en cómo la química del agua interactúa con la vida microscópica. En escenarios con baja presencia de oxígeno y altos niveles de azufre —como los del eón Arcaico—, bacterias especiales podían teñir el mar de otros colores. Si la actividad volcánica aumentara o el oxígeno atmosférico disminuyera, podríamos ver nuevamente océanos verdes… o incluso púrpuras.

Estas conclusiones, publicadas en la revista Nature, apuntan a que la evolución de la fotosíntesis fue determinante. En sus inicios, los primeros organismos fotosintéticos no dependían del oxígeno, y empleaban el hierro ferroso como fuente de electrones. Este proceso, en conjunto con la actividad volcánica, llenaba los océanos de hierro, tiñéndolos de un inusual tono verde.

De los mares verdes del pasado a un futuro teñido de púrpura

Las llamadas formaciones de hierro bandeado, que datan de entre 3.800 y 1.800 millones de años, actúan como una bitácora geológica. Su composición sugiere que el hierro disuelto, proveniente de lluvias y volcanes submarinos, fue central en definir el color de los océanos primigenios.

Un ejemplo actual que apoya esta teoría se encuentra en las aguas verdosas de Iwo Jima, una isla volcánica japonesa. Allí prosperan bacterias primitivas, similares a las algas verdeazuladas ancestrales, que usan hierro en lugar de agua para la fotosíntesis. Esto indica condiciones similares a las de la Tierra antigua.

Pero el futuro también podría sorprendernos. Las algas verdeazuladas modernas modificadas genéticamente con el pigmento PEB crecen mejor en ambientes verdosos, lo que sugiere que, si cambian las condiciones de luz y composición del agua, podríamos ver una adaptación masiva de estos organismos… y una transformación del color del océano.

¿Y si el océano no siempre fue azul? Una teoría que sacude lo que creíamos
© Ray Bilcliff – Pexels

¿Y si los océanos del mañana fueran rojos o violetas?

El sol, al envejecer, emitirá más radiación y provocará mayor evaporación. Este cambio favorecería a bacterias que hoy sobreviven en zonas profundas sin oxígeno, como las bacterias púrpuras del azufre. Su proliferación podría teñir amplias regiones marinas de tonos púrpuras o marrones, especialmente en costas o aguas estratificadas.

También existe la posibilidad de que, en climas tropicales intensos, el hierro oxidado rojo se vierta en el océano desde la tierra firme, dándole un matiz rojizo. El color del mar, entonces, está lejos de ser un elemento fijo. En tiempos geológicos, es un reflejo en constante cambio de las dinámicas internas del planeta y de su relación con la vida.

Como demuestra este nuevo estudio, lo que hoy damos por sentado podría ser solo una fase más en la extensa y cambiante historia visual de nuestro planeta.

Fuente: Meteored.

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