Las creencias populares sobre la alimentación y el sueño siempre han generado curiosidad. Una de las más comentadas es la que relaciona el queso con los sueños perturbadores. Durante décadas se consideró una superstición más, pero una reciente investigación canadiense podría haber encontrado una explicación lógica. ¿Y si no era solo una idea preconcebida?
El curioso vínculo entre el queso y las pesadillas
Hasta hace poco, la supuesta conexión entre comer queso antes de dormir y tener pesadillas se consideraba un mito sin fundamento científico. Sin embargo, investigadores de tres universidades canadienses creen haber hallado la causa real. Y no se trata del queso en sí, sino de cómo lo procesa nuestro cuerpo.

Según los científicos, el verdadero problema se da en personas con intolerancia a la lactosa, aunque muchas de ellas ni siquiera saben que la padecen. La dificultad para digerir productos lácteos como el queso podría provocar molestias intestinales nocturnas, y estas, a su vez, alterar el sueño hasta el punto de inducir pesadillas.
Además, el poder de la sugestión juega un papel clave. Quienes ya creen que el queso les hace soñar mal, tienen más probabilidades de que así ocurra realmente. Pero hay más: los hábitos alimenticios en general parecen estar muy ligados a la calidad del descanso nocturno.
Qué reveló la encuesta a los estudiantes universitarios
Para obtener datos concretos, los autores del estudio encuestaron a más de 1.000 estudiantes de la Universidad MacEwan. Querían explorar cómo los alimentos afectaban al sueño y, especialmente, si podían estar relacionados con las pesadillas.
Alrededor del 33 % de los participantes afirmaron sufrir pesadillas con frecuencia. Casi la mitad vinculaban estos episodios con cenas tardías o ciertos tipos de comida, entre ellas los dulces, lo picante y los productos lácteos. Y sí, el queso encabezaba esa lista.

Tras analizar los resultados, se confirmó que los estudiantes con intolerancia a la lactosa tenían más probabilidades de experimentar pesadillas tras consumir queso. Esto sugiere que no es el queso per se, sino su mala digestión, la que perturba el sueño.
¿Mal dormir causa mala alimentación… o al revés?
El estudio también plantea un dilema interesante: ¿comemos mal y por eso dormimos mal, o dormimos mal y eso nos lleva a comer peor? Aunque aún no hay una respuesta clara, los investigadores planean ampliar la muestra y continuar sus estudios.
Mientras tanto, si no eres intolerante a la lactosa, no hay razón para evitar el queso en sí. Pero sí es recomendable evitar cenas copiosas o ricas en grasa antes de ir a la cama. Y siendo sinceros… ¿cuántas veces ese queso nocturno va acompañado de una comida ligera?
Fuente: Hipertextual.