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Ciencia

¿Y si la expansión del Universo no fuera constante con el paso del tiempo? Un físico propone que el propio espacio podría comportarse como un medio “viscoso”

Sabemos que la energía oscura domina el cosmos, pero no qué es ni de dónde surge. Un nuevo estudio plantea una idea inesperada: tratar el espacio como un medio viscoso capaz de frenar y modificar la expansión del Universo con el paso del tiempo.
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La cosmología moderna tiene una certeza incómoda: sabemos cuánta energía oscura existe, pero no tenemos idea de qué es realmente. Según las mejores mediciones actuales, cerca del 70 % del contenido del Universo corresponde a esta forma misteriosa de energía responsable de que el cosmos se expanda cada vez más rápido. Sin embargo, su naturaleza física sigue siendo una incógnita profunda.

Joshua Frieman, profesor emérito de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Chicago, lo resumió sin rodeos: sabemos cuánto hay, pero no qué es.

Ese vacío conceptual ha abierto la puerta a nuevas ideas. Algunas conservadoras. Otras radicales. Y una de las más recientes propone algo tan simple como inquietante: quizás el espacio no sea un escenario vacío, sino un medio físico con fricción.

El problema con la energía oscura constante

¿Y si la expansión del Universo no fuera constante con el paso del tiempo? Un físico propone que el propio espacio podría comportarse como un medio “viscoso”
© Getty Images.

El modelo cosmológico estándar, conocido como Lambda-CDM, asume que la energía oscura es una constante cosmológica. Siempre igual. Siempre presente. Siempre empujando al Universo a expandirse de forma acelerada.

Durante décadas funcionó bien.

Pero las observaciones más recientes empiezan a mostrar pequeñas tensiones. Datos de supernovas, lentes gravitacionales y grandes mapas de galaxias sugieren que la aceleración de la expansión podría estar cambiando con el tiempo.

Instrumentos como DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument) han detectado indicios de que la energía oscura quizá no se comporte de forma perfectamente constante.

Eso no invalida el modelo estándar, pero sí deja claro que algo podría estar faltando.

Pensar el espacio como algo físico

En ese contexto aparece la propuesta de Muhammad Ghulam Khuwajah Khan, investigador del Instituto Indio de Tecnología de Jodhpur. Su paper, aún pendiente de revisión por pares, plantea un giro conceptual: tratar el espacio tridimensional como una brana elástica con tensión uniforme.

En lugar de imaginar el Universo como un vacío ideal, el modelo lo considera un medio continuo con propiedades internas, similar —matemáticamente— a ciertos materiales viscoelásticos estudiados en física de sólidos.

En este enfoque, la energía oscura no surge de una partícula desconocida ni de un campo exótico, sino del propio comportamiento del espacio cuando se estira.

Fonones del vacío y fricción cósmica

Para describir ese comportamiento, el trabajo introduce un concepto llamativo: fonones espaciales longitudinales. En los sólidos, los fonones representan vibraciones colectivas de los átomos. Aquí no se trata de partículas reales, sino de una analogía matemática. Son modos de vibración del propio espacio-tiempo.

Estas oscilaciones actuarían como una especie de ondas sonoras del vacío, generando un efecto viscoso que se opone parcialmente a la expansión del Universo. No la detiene. No la invierte. Pero sí la modula.

Ese pequeño freno permitiría explicar por qué la expansión no parece seguir siempre el mismo ritmo.

Un Universo que no responde de forma instantánea

¿Y si la expansión del Universo no fuera constante con el paso del tiempo? Un físico propone que el propio espacio podría comportarse como un medio “viscoso”
© NASA.

Uno de los puntos clave del modelo es que la energía oscura deja de comportarse como un fluido perfecto. En su lugar, el autor introduce una presión viscosa que sigue una ley de relajación tipo Maxwell. En términos simples: el espacio no reacciona al instante cuando el Universo se expande.

Tiene memoria.

Existe un tiempo característico de ajuste que depende de la tasa de expansión, vinculada a la constante de Hubble. Eso permite que aparezcan comportamientos transitorios imposibles en el modelo Lambda-CDM clásico.

La relación entre presión y densidad de la energía oscura deja de ser fija y pasa a evolucionar de manera natural con el tiempo.

Compatible con las observaciones actuales

Al aplicar el modelo a datos cosmológicos reales, el autor muestra que los resultados encajan sorprendentemente bien con las mediciones de DESI. No demuestra que la hipótesis sea correcta, pero sí que no entra en conflicto con lo que observamos hoy.

Eso ya es suficiente para que la comunidad científica la tome en serio, al menos como una posibilidad a explorar.

Una idea audaz, aún bajo revisión

La propuesta no está exenta de desafíos. Como todas las teorías sobre energía oscura, deberá superar el filtro de los datos observacionales futuros. Proyectos como Euclid, el telescopio espacial europeo, y las próximas campañas de DESI permitirán medir con mayor precisión cómo evoluciona la expansión cósmica a lo largo de miles de millones de años.

Si el ritmo cambia, un espacio viscoso podría explicarlo. Si no cambia, la idea quedará descartada. Por ahora, la hipótesis permanece en espera. Pero vuelve a recordarnos algo fundamental: quizá el mayor misterio del Universo no sea lo que hay dentro de él, sino la naturaleza misma del espacio en el que todo ocurre.

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