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Ciencia

El espacio podría no ser tan vacío como creemos. Una nueva teoría dice que tiene “viscosidad” y altera la expansión del universo

Desde hace décadas asumimos que el espacio es un vacío perfecto. Pero un nuevo modelo cosmológico sugiere algo inquietante: el universo podría expandirse a través de un medio con fricción interna. Esta “viscosidad del espacio” encajaría con las anomalías detectadas por DESI y reabre el debate sobre la energía oscura.
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Sabemos que el universo se expande. Lo que ya no está tan claro es cómo lo hace. En los últimos años, las mediciones más precisas han empezado a mostrar pequeñas grietas en el modelo cosmológico estándar. Nada espectacular… pero lo suficiente como para inquietar a los físicos.

Ahora, un nuevo estudio propone una idea tan extraña como poderosa: tal vez el problema no esté en la energía oscura, sino en el propio espacio.

Cuando el vacío deja de ser perfecto

El espacio podría no ser tan vacío como creemos. Una nueva teoría dice que tiene “viscosidad” y altera la expansión del universo
© NASA.

Durante décadas, la cosmología trató el espacio como un escenario pasivo: un vacío liso, sin fricción, sin estructura. El nuevo trabajo liderado por Muhammad Ghulam Khuwajah Khan, del Indian Institute of Technology, rompe con esa imagen.

Según su propuesta, el espacio tendría viscosidad volumétrica, una propiedad que mide la resistencia de un medio a expandirse o comprimirse. Algo parecido a lo que ocurre con los fluidos: el agua fluye con facilidad; la miel se resiste.

Aplicado al cosmos, eso significa que la expansión del universo no sería completamente libre. Existiría un pequeño “arrastre” interno que modifica su ritmo con el paso del tiempo.

Para describirlo, el modelo imagina el espacio como una especie de brana elástica capaz de vibrar. En su interior aparecerían fonones espaciales, ondas colectivas similares a las vibraciones de un sólido, que generarían una presión adicional sobre la expansión cósmica.

El detalle que DESI no podía explicar

La motivación del modelo no es filosófica, sino observacional.

El instrumento DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument), encargado de mapear millones de galaxias, ha detectado una leve discrepancia: la expansión del universo no sigue exactamente el comportamiento que predice el modelo ΛCDM, donde la energía oscura es una constante inmutable.

Los datos sugieren algo más extraño. Durante un periodo relativamente reciente —cuando el universo tenía alrededor de la mitad de su tamaño actual— la expansión parece haberse acelerado de forma distinta, como si la presión de la energía oscura hubiese sido más negativa de lo esperado.

El modelo viscoso reproduce justo ese comportamiento: una fase transitoria “fantasma” que luego se suaviza, sin necesidad de introducir nuevas partículas ni constantes arbitrarias.

Pocos parámetros, mucho poder explicativo

El espacio podría no ser tan vacío como creemos. Una nueva teoría dice que tiene “viscosidad” y altera la expansión del universo
© X / Grittapohn.

Otra de las razones por las que la propuesta ha llamado la atención es su simplicidad. Con solo tres parámetros físicos —entalpía, compresibilidad y una escala de transición— el modelo logra un ajuste notable con los datos de DESI en el rango de observación más crítico.

La viscosidad no sería permanente. Solo emerge cuando el ritmo de expansión del universo coincide con la escala energética de esos fonones espaciales. Antes y después, el cosmos vuelve a comportarse de forma casi convencional.

En otras palabras: el espacio no siempre sería viscoso, pero durante un breve capítulo de su historia sí lo fue.

¿Nueva física o espejismo estadístico?

Por ahora, nadie afirma que el espacio tenga definitivamente viscosidad. El propio estudio reconoce que podría tratarse de una interpretación alternativa de los datos o de efectos sistemáticos aún no identificados.

Pero si futuras observaciones —como las del telescopio Euclid o las próximas fases de DESI— confirman esa desviación temporal del valor clásico de la energía oscura, las consecuencias serían profundas.

El vacío dejaría de ser un simple telón de fondo. Pasaría a convertirse en un medio físico activo, con propiedades propias, capaz de influir en el destino del universo.

Y eso, en cosmología, lo cambia casi todo.

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