Durante los meses que Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke estaban escribiendo el guión de 2001 todo iba más o menos según lo previsto. Kubrick llevaba muchísimo tiempo documentándose para diseñar una película que mostrara el futuro con el mayor de los realismos. Hasta que llegó el tema de la vida extraterrestre. ¿Cómo debían ser representados? Fue una época de grandes dudas hasta que un hombre se cruzó en su camino, Carl Sagan.

Es de sobra conocida la meticulosidad con la que trabajaba el director a la hora de afrontar cada uno de sus trabajos. En el caso de la epopeya que fue 2001, todo el trabajo de preproducción y escritura del guión fue titánico. Consultas con expertos en todos los campos, entrevistas con biólogos, astrónomos, teólogos, visitas a las instalaciones a la NASA… Todo parecía ser poco para trasladar a la pantalla como nunca antes se había visto una película de estas dimensiones.

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Además con el problema añadido de intentar “adivinar” aquello que ni aún hoy sabemos. Por eso cada paso del equipo de producción significaba cuestionarse todo. La misma carrera espacial comenzaba casi a la vez que la producción, otro problema añadido que suponía reescribir el guión sobre los acontecimientos que estaban dando.

Finalmente el film estaría producido por el propio Kubrick bajo un guión (semi) adaptado que se basaba en la novela corta El Centinela que Clarke había escrito en 1948. Un proyecto que se inició con el propósito explícito de investigar la posibilidad de vida extraterrestre. Así que no es ninguna sorpresa que el propio Kubrick tuviera en mente desde el comienzo de la producción cómo hacer frente al problema de representar la realidad de los propios extraterrestres.

Bocetos de vida inteligente

Imagen: Kubrick y Clarke. Getty

La idea, aunque existieron muchos borradores que modificaron los tiempos, era que al llegar al final de la película los tripulantes del Discovery 1 debían llegar a Júpiter, momento en el que se debía representar en el film algún tipo de vida extraterrestre.

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Hoy la amplia bibliografía que encontramos sobre este trabajo del director en el film permite establecer varios líneas de tiempo sobre lo ocurrido. Comenzó en el año 1964, momento en el que el director ya había establecido un equipo de trabajo que llevó a cabo cientos de bocetos sobre posibles formas de “vida”. Un año después se suma Anthony Frewin al equipo investigando en esculturas y arte moderno para probar diferentes ideas.

Hacia finales de 1965 Clarke había desarrollado una nueva propuesta en el guión. El escritor hablaba de representar a los “aliens” como humanoides. Más tarde pasó a desarrollar una propuesta donde el astronauta David Bowman cruzaría la puerta estelar y “volaría” sobre una ciudad donde habitaban una especie de lagartos y similares.

Kubrick enlazó esta idea con los demonios, por lo que durante un tiempo 2001 estuvo a punto de tener una serie de bichos bípedos, con alas, cuernos y colas. Finalmente esta idea también sería eliminada. El concepto entonces tornó en alienígenas que hoy son un cliché, extraterrestres del tipo que reflejó Spielberg en Encuentros en la Tercera Fase, luego llegaron otras propuestas pero ninguna llegó a buen término y la búsqueda de cómo representar un extraterrestre se estaba convirtiendo en un gran problema.

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Llegados al verano de 1967, con la película ya casi terminada, el equipo andaba desesperado y seguía sin dar con la tecla. Stuart Freeborn, jefe de maquillaje en la producción, contaría lo siguiente años más tarde:

Kubrick se acercó a mí un día desesperado y me dijo: tengo una idea. ¿Y si hacemos una especie de ilusión óptica? Stanley me explicó una idea donde podríamos hacer una figura invisible, que sin embargo podría ser en parte visible porque estaría en un plano diferente del fondo. Era una idea interesante y Stanley me pidió que me pusiera a trabajar en algo por el estilo. Al final y tras varias pruebas, la desechó.

Kubrick encuentra a Sagan

Imagen: Sagan junto a una maqueta de las sondas Viking, destinadas a posarse sobre Marte. Wikimedia Commons

Fueron más de dos años en la búsqueda de una idea que pudiera mostrar en pantalla la vida extraterrestre sin dar con la clave. El misterio se reveló en la biografía de Clarke, Sir Arthur C. Clarke: Odyssey of a Visionary: A Biography, y en el propio libro de Sagan La Conexión Cósmica. Al parecer, Clarke había pedido ayuda a Sagan, una sugerencia sobre el camino que debían tomar. Sagan acude a casa de Kubrick y en la reunión les da una respuesta genial sobre el tema que les traía de cabeza. Simplemente debían ocultar cualquier tipo de vida extraterrestre en la película. Así lo explicaba el astrónomo:

No tenían una idea de cómo poner fin a la película, ese fue el momento en el que me llamaron para intentar resolver la cuestión. La pregunta clave era cómo retratar extraterrestres que seguramente se encontrarían al final del film, cuando pasan por la puerta estelar. Kubrick tenía el argumento de que los extraterrestres se parecerían a los seres humanos con algunas ligeras diferencias, tal vez como Spock. Y Arthur tenía claro, con toda propiedad por razones evolutivas generales, que no se verían en nada a como nos vemos nosotros. Así que traté la cuestión.

Les dije que sería un desastre mostrar a los extraterrestres. Lo que debían hacer es sugerirlos. Argumenté que el número de eventos improbables de forma individual en la historia de la evolución del hombre era tan grande, que tampoco era probable que existiesen en el Universo seres parecidos a nosotros. Sugerí que cualquier representación explícita de un ser extraterrestre avanzado estaba obligado a tener, al menos, un elemento de falsedad, y que la mejor solución sería sugerirlos en vez de mostrarlos explícitamente.

Lo que más me sorprendió es que habían estado en producción (o por lo menos, con algunos de los efectos especiales) y todavía no tenían idea de cómo iba a terminar la película.

Finalmente, el mismo Clarke comentaría también años después lo siguiente sobre la importancia de Sagan:

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No recuerdo exactamente la reacción inmediata de Stanley al consejo excelente de Carl, pero después de todos los esfuerzos y abortos que tuvimos durante dos años sobre el diseño de una vida extraterrestre convincente, aceptó la solución que había aportado Carl.

Imagen: 2001: A Space Odyssey

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