Rey sosteniendo el sable láser de Luke Skywalker en el Episodio VII de Star Wars. Imagen: Lucas Films

El sable láser de Luke Skywalker es uno de los grandes protagonistas del último episodio de Star Wars —y un icono de la saga desde 1977. Pero su viaje hasta Rey empezó mucho antes de lo que pensamos, cuando era tan solo el flash de una cámara de fotos de principios del siglo XX.

Digital Rev cuenta la historia completa en su último vídeo. George Lucas estaba preparando la película original de Star Wars y quería que los objetos de atrezo estuvieran gastados, de manera que contaran su propia historia. Así que envió a su escenógrafo, Roger Christian, en busca de antigüedades que encajaran con el sable de Luke. Christian preguntó en una pequeña tienda de fotografía de Londres y le señalaron una caja cubierta de polvo:

Le dije: “si tienes algo por aquí olvidado que pueda mirar...”, y me contestó: “mira debajo de ese expositor”. Saqué una caja polvorienta que no había sido abierta en unos 10 años. Entonces empezó a sonar una música a cámara lenta [se ríe] y saqué el mango del flash de una cámara Graflex. Lo sostuve entre mis manos y pensé: “aquí está”.

Lo que encontró era una cámara Graflex “Speed Graphic” de los años 40 con un disparador de flash de tres celdas. El mango del flash le sirvió de base para construir el sable de Luke Skywalker, que a su vez se convirtió en una de las armas más icónicas del cine. Christian gastó unos 15 dólares en modificar aquel objeto; uno de los dos modelos originales se vendió por 250.000 dólares al museo de cultura pop de Seattle en 2012.

El precio de las cámaras Graflex se ha disparado en eBay desde que la historia se hizo pública. La mayoría son compradas para fabricar réplicas del sable de Luke con el mango del flash (para enfado de los fotógrafos, que lo ven como la destrucción de unas antigüedades valiosas). Las réplicas son revendidas luego a coleccionistas o a la propia Disney por decenas de miles de dólares. [Digital Rev]