El avión espía Lockheed U-2 (o “Dragon Lady”) es un avión extremadamente difícil de pilotar (sobre todo en su despegue y aterrizaje), y cada cierto tiempo debe ser inspeccionado al detalle, por lo cual los ingenieros y técnicos lo desmontan por completo y analizan pieza a pieza.

El proceso es realizado cada 4.700 horas de vuelo de uno de estos aviones, y consiste en revisar detalladamente cada una de las partes de su estructura, lo que supone unas 1.800 piezas individuales, después de lo cual vuelven a ser ensambladas y el avión puesto en marcha para nuevas misiones.

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Nuestros compañeros de Sploid comparten un vídeo timelapse impresionante del proceso de desmontar todas las partes de este sofisticado avión espía. Recordemos que el U-2 tiene más de 60 años en servicio, por lo que esta clase de rutinas de mantenimiento han sido la clave de darle una vida útil tan larga a uno de los aviones más conocidos en el ámbito militar y de inteligencia.

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