China detiene la construcción del edificio más alto del mundoS

Por aquí os hemos hablado en varias ocasiones de Sky City, el que iba a ser el nuevo edificio más alto del mundo, en China: 838 metros de altura y 220 pisos. Su construcción había comenzado el pasado julio y finalizaría en abril del 2014. Sin embargo, el gobierno chino ha decidido detener el proyecto de forma indefinida. ¿Por qué?

La razón oficial apunta a irregularidades con los permisos, pero hay algo más detrás de la historia. Según The New York Times, la decisión ha sido también en parte una reacción a las crecientes críticas en los medios chinos por lo extravagante y absurdo de construir un rascacielos de 838 metros, en 7 meses, con un sistema a base de estructuras prefabricadas y en la ciudad de Changsha. ¿Necesario o pura vanidad y especulación de constructores y funcionarios locales?

Hay dos componentes importantes en juego. Uno: la carrera que ha comenzado China para construir rascacielos en cada esquina, algo que gran parte de la población no aprueba. Shanghái es el mejor ejemplo. Hace 20 años su distrito financiero de Pudong no existía. Hoy parece un lugar salido de la mente de los guionistas de Blade Runner.

Y el segundo factor: la economía. Como saben muy bien algunos países (entre ellos España), las burbujas inmobiliarias no duran para siempre. Por definición. De hecho son el mejor indicador avanzado de lo que va a ocurrir con la economía. Y China lleva muchos años alimentando una gigantesca burbuja inmobiliaria.

La cancelación temporal de Sky City puede interpretarse (o no) como una señal de lo que está por llegar en China. Algo que en parte ya esta ocurriendo con la caída del crecimiento económico allí. El consejero delegado de la constructora, Zhang Yue, asegura al NYT que el retraso es normal. Pero habrá que ver si finalmente se reanuda el proyecto o queda en el limbo. Un proyecto que, recordemos, presenta cifras tan brutales como extravagantes: el edificio podrá acomodar a 31.400 personas y entre las plantas 16 y 180 vivirán 4.000 familias de rentas altas y bajas, accesible a todo tipo de bolsillos, dicen. En total, el 83% del espacio será habitable, mucho más que el Burj de Dubái. El resto albergará oficinas, escuelas, gimnasios, hospitales, tiendas y restaurantes.

¿Necesita de veras China algo así? ¿O es en realidad una señal del nuevo ciclo de caída que se avecina? [vía The New York Times]