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Nuevos estudios indican que el calentamiento global podría estar acelerándose rápidamente y el mundo se acerca a un límite crítico

Las temperaturas del planeta no solo siguen aumentando. Un nuevo análisis estadístico sugiere que el ritmo del calentamiento se ha disparado, con consecuencias que podrían llegar antes de lo esperado.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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El planeta acaba de atravesar uno de esos periodos que hacen que el cambio climático deje de parecer una amenaza lejana. Olas de calor extremas, incendios difíciles de contener y lluvias capaces de provocar inundaciones devastadoras han ocupado titulares en distintos lugares del mundo.

En un planeta que se calienta, estos fenómenos empiezan a resultar cada vez menos extraordinarios. Pero un nuevo análisis científico plantea una posibilidad mucho más preocupante: el calentamiento global podría no estar avanzando a un ritmo constante.

Los investigadores detrás del estudio creen haber encontrado evidencias estadísticas sólidas de que la velocidad a la que aumenta la temperatura media del planeta se ha incrementado considerablemente durante la última década.

Y si esa tendencia continúa, uno de los objetivos climáticos más importantes establecidos por la comunidad internacional podría quedar fuera de alcance mucho antes de lo previsto.

Una aceleración que los científicos no habían podido confirmar

Un estudio publicado en Geophysical Research Letters encontró, con un 98 % de certeza estadística, que el calentamiento global se ha acelerado de forma significativa durante los últimos años.

Según el análisis, desde 2015 la temperatura del planeta ha aumentado a un ritmo aproximado de 0,35 °C por década. Entre 1970 y 2015, el ritmo había sido de alrededor de 0,2 °C por década.

La diferencia puede parecer pequeña cuando se expresa en décimas de grado, pero adquiere otra dimensión cuando se aplica a todo el sistema climático del planeta.

Además, los investigadores destacan que esta es la primera vez que se establece con suficiente confianza estadística que la velocidad del calentamiento global está aumentando. El estudio no pretendía determinar exactamente qué factores están detrás de esta aceleración, aunque los modelos climáticos indican que un incremento del ritmo de calentamiento es posible.

El hallazgo también pone el foco sobre los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Stefan Rahmstorf, investigador del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y autor principal del trabajo, advierte que si el ritmo observado durante la última década se mantiene, el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París podría superarse antes de 2030 en términos de la tendencia de calentamiento a largo plazo.

Pero existe una dificultad importante: distinguir una aceleración real de las fluctuaciones naturales del clima.

El problema de separar el ruido de la señal

Las temperaturas globales han alcanzado valores extraordinariamente altos durante los últimos años. Eso llevó a algunos científicos a preguntarse si el calentamiento provocado por la actividad humana estaba acelerándose realmente.

El problema es que el clima terrestre nunca es completamente estable. Fenómenos naturales como El Niño, las erupciones volcánicas o las variaciones en la actividad solar pueden alterar temporalmente las temperaturas globales.

Algo similar ocurrió después del intenso episodio de El Niño de 1998. Durante años, algunas interpretaciones aseguraron que el calentamiento global se había frenado o incluso detenido.

Investigaciones posteriores demostraron que aquella supuesta pausa era, en realidad, una combinación de fluctuaciones naturales superpuestas a una tendencia de calentamiento que nunca había desaparecido.

Para su nuevo análisis, Rahmstorf volvió a trabajar con el estadístico Grant Foster. Ambos utilizaron datos de observación y aplicaron métodos estadísticos destinados a eliminar la influencia de los principales factores naturales conocidos.

El objetivo era sencillo de formular, pero mucho más complicado de demostrar: determinar si la velocidad del calentamiento provocado por las actividades humanas había cambiado realmente.

Al eliminar parte de ese “ruido”, apareció una señal mucho más clara. Los resultados apuntaron a que el ritmo de calentamiento prácticamente se ha duplicado desde 2015.

Un límite climático que se acerca rápidamente

Los registros actuales ya sitúan el calentamiento global muy cerca de los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales, el umbral que se convirtió en uno de los principales objetivos del Acuerdo de París.

Sin embargo, superar temporalmente ese valor no significa que el acuerdo se haya incumplido automáticamente. Para considerar que ese límite ha sido rebasado de forma sostenida, la temperatura media mundial tendría que permanecer por encima de él durante un periodo prolongado.

Aun así, la trayectoria actual preocupa porque un exceso mantenido durante décadas podría aumentar el riesgo de activar diferentes puntos de inflexión climáticos.

Entre ellos se encuentran alteraciones importantes de grandes sistemas de circulación oceánica, el deshielo acelerado del permafrost de las regiones boreales y el deterioro irreversible de los arrecifes de coral tropicales.

El problema no termina ahí. Un calentamiento sostenido también puede aumentar la frecuencia y la intensidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías, incendios forestales, lluvias torrenciales e inundaciones.

La conclusión de los investigadores es contundente, pero también deja abierta una posibilidad. La velocidad del calentamiento no está completamente fuera del control humano.

Cuando las emisiones netas de dióxido de carbono procedentes de combustibles fósiles lleguen a cero, el calentamiento global debería estabilizarse. Lo difícil es revertir el daño acumulado.

Eso convierte los próximos años en un periodo especialmente importante. Si las emisiones no disminuyen con suficiente rapidez, el ritmo observado durante la última década podría mantenerse o incluso aumentar.

Y en ese escenario, el clima que experimentemos dentro de unos pocos años podría ser considerablemente diferente del que conocemos hoy.

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