Llevamos dos semanas probando la Xbox One con un solo objetivo: tratar de averiguar que podemos hacer con ella aparte de jugar. Por el camino hemos encontrado cinco funciones que, aunque algunas aún no están del todo integradas, convierten a la One S en una poderosa fuerza que nos está impidiendo levantarnos del sofá.

Si tu televisor es 4K, este mensaje saldrá automáticamente.

Ver una película en 4K

Comparativamente hablando, la Xbox One S es el mejor Blu-Ray 4K que vas a encontrar ahí fuera en relación calidad precio. Por 300 euros no solo obtienes un reproductor dotado de un generoso disco duro en el que meter también películas en 4K, sino que además viene con una Xbox One pegada a él. A nivel de contenidos, ya es posible encontrar películas 4K en formato físico y mediante descarga de pago. También es habitual ver torrents a esta resolución, y la One S no le hace ascos a un buen MKV.

Sorprende ver la cantidad de texturas diferentes que tiene el uniforme de Deadpool en 4K.

Tuvimos la curiosidad de ver la misma película 4K desde un MacBook Pro Retina (sacando la señal en 4096 × 2160 píxeles) y desde la One S. Hay una ventaja por parte de la One S, pero no por la resolución, que es la misma, sino por el HDR. En 1080p, las diferencias se igualan, aunque me queda la sensación de que el escalado de Full HD a 4K de la Xbox One S mejora un poco la calidad de imagen. Si te gusta el cine, esta es tu consola.

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Dar órdenes a Cortana

Esta es una de las que no te enamorará hoy, pero promete. ¿En qué consiste? La One S ha perdido el puerto nativo de Kinect, lo cual es una mala noticia si usabas mucho los controles de voz. Afortunadamente, esos controles han tenido un reemplazo muy conveniente: Cortana. El asistente de voz de Windows está disponible en la One y es especialmente fácil hablar con él gracias al puerto de auriculares que trae el mando. De hecho, es lo bastate sensible como para dejar el micro conectado sobre la mesa y seguir pidiéndole cosas a Cortana.

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Para activarla, basta con pulsar dos veces el botón principal, aunque se puede configurar para comenzar con la famosa frase “Hola Cortana”. Entre los comandos disponibles hay un poco de todo. Si dices: “Hola Cortana, ¿qué puedo decir? te muestra una lista completa. Xbox ofrece un completo tutorial aquí, pero baste decir que no se echa de menos para nada Kinect. La mala noticia es que aún no reconoce el español, por lo que tendrás que hacerlo en inglés y engañando al sistema respecto a la región. A ver si la sacan en español pronto.

Jugar mejor

La Xbox One S puede no ser una nueva generación en sentido estricto, pero es la mejor plataforma para jugar a tus juegos de Xbox One. De eso no hay duda. El chip de la One S es un poco más potente que el de la One. Concretamente, su GPU corre a 914MHz en lugar de a 853MHz. El ancho de banda disponible para la RAM también se ha elevado un poco (de 204 GBps a 219GBps).

Según pruebas efectuadas por Eurogamer, en líneas generales el nuevo chip gráfico es un 7% más potente que el de la One tradicional. Puede sonar a poca cosa, pero se traduce en alrededor de 5 frames extra al jugar. También hay juegos compatibles con HDR.

La televisión, como debe ser.

Gestionar la televisión como un pro

Una de las mejores funciones de Xbox One es la que permite conectar nuestro receptor de TV de cable o satélite a la entrada HDMI de la consola y acceder a todo el contenido de la misma sin salir de los menús de Xbox. Eso por no comentar que solo la parrilla de programación ya funciona de manera mucho más fluida dentro de la consola que en el dispositivo original (en este caso el nativo de Movistar +). Si configuramos un disco duro externo USB 3.0 de más de 256GB, podemos aprovechar la función DVR de la consola y grabar contenido de la televisión para verlo más tarde.

La conexión es fácil. Usar el mando no tanto.

Usar el mando en otros dispositivos

La última función de las que más nos ha gustado es la otra que está un poco en pañales aún. El nuevo Xbox One S controller funciona mediante Bluetooth y sí, es posible conectarlo a cualquier otro dispositivo con esta conexión, pero a partir de ahí ya todo depende del soporte. La conexión no es tanto el problema, sino el encontrar juegos compatibles con un gamepad analógico o drivers que permitan configurar el mando en algo que no sea un PC. La aplicación oficial de Xbox para iOS y Android aún no ofrece soporte al nuevo mando.

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En un equipo Windows 10 como el Samsung Tab Pro S, la conexión es impecable y no hace falta hacer mucho más. En Android o iOS, la cosa depende de cada juego en cuestión. Dead Trigger 2, por ejemplo, ofrece una completa herramienta de mapeo con la que configurar el mando y, aunque con algo de retardo en la señal, funciona muy bien sobre un terminal medio como el BQ Aquaris X5 Plus.

Todo depende del juego que probemos.

Puestos a rizar el rizo, hemos conectado el mando a un iMac para tratar de jugar a World of Warcraft. La conexión también funciona, pero no hay drivers, y los de terceros como 360Controller aún no se han actualizado para dar soporte al nuevo dispositivo. Supongo que será una cuestión de tiempo, pero es una pena que Microsoft no se haya adelantado a esta posibilidad.

¡Ups! ¿Para cuándo un driver oficial?

En definitiva, nuestras dos semanas con la Xbox One nos han dejado con ganas de más y con una conclusión muy clara: Aparte de ser lo que la Xbox One siempre debió ser, probablemente estamos ante el mejor centro multimedia para cine y series que existe si exceptuamos un PC completo, y los PC no ejecutan juegos de Xbox.


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