Que los países del norte de Europa son un paraíso para los ciclistas urbanos no es nada nuevo. De hecho, a veces llegan a extremos tan peculiares como esta vertiginosa pasarela para ciclistas que conectará dos torres a 65 metros de altura en Copenhague.

El proyecto llevaba planificado desde 2008, pero se pospuso por razones económicas. Finalmente ha obtenido luz verde y comenzará a construirse en 2016 como parte de un complejo en el puerto de la capital danesa que incluirá oficinas, restaurantes y tiendas.

La razón para que la pasarela esté colgada de unos cables a 65 metros de altura no es un capricho del arquitecto. Es la única forma de que los barcos puedan pasar entre las torres. Sin pasarela, la distancia más corta que conecta ambos edificios es un rodeo de algo más de 2 kilómetros. El puente servirá tanto para bicicletas como para peatones. [Copenhagenize vía Fast Company]

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