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Ciencia

Un martillo fabricado hace 500.000 años en Inglaterra obliga a replantear lo que creíamos saber sobre la inteligencia de los primeros humanos europeos

Hallado en el yacimiento de Boxgrove, en el sur de Inglaterra, un martillo tallado en hueso de elefante o mamut se ha convertido en la herramienta de este tipo más antigua conocida en Europa. Su diseño revela planificación, conocimiento de materiales y una sorprendente sofisticación técnica.
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La prehistoria europea se explicó desde una idea simple: los primeros humanos eran resistentes, pero poco ingeniosos. Se los imaginó como supervivientes rudos, limitados a herramientas básicas de piedra y con escasa capacidad de planificación. Sin embargo, cada nuevo hallazgo arqueológico sigue desmontando esa imagen.

Explica La Vanguardia que el último llega desde Inglaterra y tiene medio millón de años. Se trata de un martillo fabricado con hueso de elefante (o posiblemente de mamut) que no solo es el más antiguo encontrado en Europa, sino también uno de los objetos que mejor refleja el nivel técnico y cognitivo de aquellos homínidos.

Una herramienta que no debía existir

Un martillo fabricado hace 500.000 años en Inglaterra obliga a replantear lo que creíamos saber sobre la inteligencia de los primeros humanos europeos
© Boxgrove Project / UCL.

El objeto apareció en el yacimiento de Boxgrove, en West Sussex, uno de los enclaves paleontológicos más importantes del continente. El fragmento fue recuperado en la década de 1990, pero pasó desapercibido durante años, según explican en revista Science Advances.

No fue hasta la aplicación de técnicas modernas (escaneos 3D y microscopía electrónica) cuando los investigadores detectaron algo inesperado: la superficie del hueso presentaba marcas de impacto, muescas repetidas y restos microscópicos de sílex incrustados.

No era un resto animal cualquiera. Era una herramienta.

El martillo más antiguo de Europa hecho con hueso

Un martillo fabricado hace 500.000 años en Inglaterra obliga a replantear lo que creíamos saber sobre la inteligencia de los primeros humanos europeos
© Jonathan E. Jackson / Science Advances.

El análisis confirmó que se trataba de un martillo blando, una pieza utilizada para afilar y mantener herramientas de piedra. A diferencia de los martillos de roca dura, el hueso permite un control mucho mayor sobre el tallado.

La pieza mide unos 11 centímetros de largo, seis de ancho y tres de grosor, con una forma triangular claramente intencionada. Está compuesta casi por completo por hueso cortical, la parte más densa y resistente del esqueleto. Ese material solo podía proceder de un animal enorme: un elefante prehistórico o un mamut.

Por qué usar hueso de elefante era una decisión brillante

El sur de Inglaterra prehistórica no estaba lleno de estos animales. Sus restos eran escasos, lo que convierte al martillo en algo más que una herramienta improvisada. Los investigadores creen que el hueso fue seleccionado, conservado y reutilizado durante largo tiempo. No era un objeto desechable, sino una pieza valiosa dentro del grupo.

El motivo es simple: el hueso de elefante es lo suficientemente duro como para resistir golpes repetidos, pero lo bastante flexible para no romper los filos de piedra durante el afilado. Una elección técnica extremadamente inteligente.

Quiénes pudieron fabricarlo

El martillo data de hace unos 480.000 a 500.000 años, un periodo anterior a los neandertales clásicos. Los posibles autores serían neandertales tempranos o Homo heidelbergensis, una especie considerada antecesora tanto de los neandertales como de los humanos modernos.

Esto implica que ya poseían:

  • conocimiento avanzado de materiales
  • planificación a largo plazo
  • capacidad de reutilización
  • pensamiento técnico abstracto

Nada compatible con la imagen del homínido torpe.

Una tecnología más avanzada de lo que se pensaba

Un martillo fabricado hace 500.000 años en Inglaterra obliga a replantear lo que creíamos saber sobre la inteligencia de los primeros humanos europeos
© Boxgrove Project / UCL.

El uso de retocadores óseos permitió fabricar herramientas de piedra más finas, simétricas y duraderas que las de otros grupos humanos contemporáneos. Eso explica por qué las hachas de mano halladas en Boxgrove presentan un nivel de refinamiento excepcional para su época.

El martillo no era un accesorio: era una pieza clave del sistema tecnológico.

Una pieza pequeña con un mensaje enorme

Antes de este descubrimiento, ninguna herramienta europea hecha con hueso de elefante superaba los 450.000 años de antigüedad. La mayoría eran mucho más recientes y procedían de regiones más cálidas.

Este martillo rompe ese límite y deja una idea clara: la complejidad tecnológica humana apareció mucho antes de lo que creíamos. Bajo la arena de Boxgrove no solo había un fósil. Había una prueba silenciosa de que, incluso hace medio millón de años, nuestros antepasados ya pensaban como ingenieros.

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