Verrückt cuando estaba en construcción (una vez finalizado, había una red protectora en el tobogán). Imagen: Schlitterbahn

Se llamaba Verrückt, “loco” en alemán. Medía 51 metros, el equivalente a 17 pisos, y había que subir 264 escalones para probarlo. Los que se atrevían a tirarse podían alcanzar los 104 km/h. Era el tobogán acuático más alto del mundo, pero la muerte de un niño ha llevado a su cierre definitivo.

Caleb murió el 7 de agosto de una lesión en el cuello. Tenía 10 años y era el hijo de un legislador estatal de Kansas. Verrückt formaba parte del parque acuático Schlitterbahn, en Kansas City, del que era la atracción principal.

Las dimensiones del tobogán más alto del mundo en perspectiva. Imagen: Schlitterbahn

Los dueños de Schlitterbahn han comunicado esta semana a los medios su decisión de clausurar y desmontar el tobogán más alto del mundo, una vez haya finalizado la investigación policial. “En nuestra opinión, es la única acción apropiada después de esta tragedia”, explican. “En algún momento del futuro anunciaremos lo que se construirá en su lugar”.

A pesar de las altísimas expectativas, Verrückt sufrió meses de retraso antes de su apertura en 2014. Los ingenieros detectaron varios problemas durante las pruebas y tuvieron que rediseñar partes del trayecto, la altura y los ángulos de algunas pendientes. Para subirse a la atracción tenías que medir un mínimo de 1,37 m, y las balsas de cuatro personas debían llevar una carga de entre 180 y 250 kg. [The Kansas City Star vía Consumerist]