Una pruba de natación en los Juegos Olímpicos de Río. Imagen: AP

Todas las piscinas volvieron a ser azules en Río de Janeiro, pero los problemas no han terminado para la organización de los Juegos Olímpicos. Una corriente de agua podría haber favorecido a determinados atletas en los eventos de natación, especialmente durante las pruebas de 50 metros.

Para encontrar un precedente basta con remontarnos al Campeonato Mundial de Natación de 2013, que tuvo lugar en Barcelona. La federación francesa denunció ante la FINA que una corriente de agua, generada por la turbina de depuración de la piscina, había favorecido a los nadadores de las calles 6, 7 y 8. Un estudio publicado en 2014 por investigadores de la Universidad de Indiana llegó a la misma conclusión a partir de los tiempos marcados por los deportistas.

Advertisement

Advertisement

La ventaja solo pudo existir en las carreras de 50 metros, para las que únicamente se tiene que nadar un tramo. En pruebas más largas, el nadador circula a favor de la corriente solo en la mitad de los largos: en la otra mitad tiene que nadar a contracorriente, lo que cancela cualquier ventaja con respecto a sus contrincantes.

Esta semana, la web de natación Swim Swam ha publicado un artículo sobre Río 2016 que insinúa que las calles 5 a 8 de la piscina olímpica contaron con una marcada ventaja sobre las calles 1 a 4. Parece un margen muy pequeño, de una media de 0,2% por cada carril que se acerca a la calle 8, pero hay que tener en cuenta que los nadadores profesionales manejan ese tipo de márgenes para ganar la carrera: la medallista de oro de los 50 metros libre de Río venció al sexto clasificado por tan solo 0,12 segundos.

Los datos apuntan de forma sólida a un grave problema en la piscina que podría haber dado lugar a un entorno de competencia desleal, sobre todo en los 50 metros de estilo libre. Creo que debe ser investigado”, escribe Barry Revzin.

Sponsored

Alguien lo ha investigado ya. Según publicó ayer el Wall Street Journal, los mismos científicos de Indiana que publicaron el estudio de 2014 sobre Barcelona han analizado los resultados de Río y han llegado a la misma conclusión: los resultados de las carreras sugieren que existe una corriente en la piscina.

Todas las medallas de las pruebas de 50 metros libre, excepto una, proceden de hombres o mujeres de las calles exteriores. De los 16 nadadores que se clasificaron para la fase final, 15 de ellos nadaron en los carriles 4-8. Además, los atletas que nadaron en calles exteriores durante las eliminatorias y luego se movieron hacia el interior vieron sus tiempos ralentizados, lo cual es bastante atípico en grandes eventos como los Juegos Olímpicos.

Advertisement

Las piscinas temporales como la de Río son más propensas a desarrollar corrientes. Sin embargo, la empresa que construyó la piscina asegura que se realizaron las pruebas pertinentes y no detectaron ninguna corriente de agua. La Federación Internacional de Natación estudia lo ocurrido. [Wall Street Journal]

Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.