Berardius bairdii, prima hermana de la nueva especie. Imagen: Getty

Se suele decir que el océano es un gran desconocido para la ciencia, y noticias como ésta lo corroboran. Los científicos han identificado una nueva especie de ballena picuda de siete metros de largo. Pertenece al género Berardius, tiene dos pares de dientes y un hocico similar al de los delfines.

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Reposemos esta información un momento. Hay un animal de siete metros nadando en algún punto del océano y acabamos de darnos cuenta de que existe. Es más, los expertos todavía no han visto ningún ejemplar con vida.

El descubrimiento llegó a ellos en 2014 arrastrado por las olas hasta la isla St. George, en Alaska. Un joven profesor de biología encontró un cadáver semienterrado en la arena y su amigo investigador dijo que era una ballena picuda de Baird (Berardius bairdii), la especie más grande de zifio.

El cadáver que apareció en la isla St. George. Imagen: Karin Holser

Pero algo no cuadraba. La ballena picuda de Baird llega a medir 12 metros y suele pesar cerca de 11 toneladas. Este animal medía 7,3 metros y no tenía pinta de ser una cría, pues sus dientes estaban viejos y amarillentos (una característica típica de la edad). Además tenía la piel muy oscura y la aleta dorsal demasiado grande y flexible en comparación con dicha especie.

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No es la primera vez que alguien las confunde. Los balleneros japoneses distinguen tradicionalmente entre dos formas de ballena picuda de Baird: la común, de color gris pizarra, y una más pequeña y rara de color negro.

Después de rastrear la cuenca del Pacífico y analizar muestras de ADN de 178 ballenas, los científicos concluyeron que estaban ante una nueva especie de cetáceo. Hasta ahora sólo conocíamos dos especies en el género Berardius, la mencionada ballena picuda de Baird y la ballena picuda de Arnoux (Berardius arnuxii), que vive en el océano Antártico. El hallazgo indica que hay una tercera especie de Berardius en el Pacífico Norte.

“Es algo muy importante”, dice Paul Wade, coautor del estudio y biólogo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. “Si se piensa en la tierra, los descubrimientos de nuevas especies de grandes mamíferos son excepcionalmente raros. No sucede muy a menudo”.

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Los investigadores no saben mucho aún sobre la nueva especie. El animal dedica su tiempo a la alimentación y está lejos de la costa, así que tardaremos en descubrir dónde vive o cuántas poblaciones hay. Además habrá que ponerle un nombre. [National Geographic]

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