El stop motion es un método de animación que muchos parecen no entender lo complicado que es. En muchas formas es un arte completo, que puede producir resultados maravillosos después de incontables horas de trabajo. La última película de los estudios de Laika, llamada Kubo and the two strings, es prueba de ello.

Para crear una película así se necesitan capturar un mínimo de 26 fotogramas por cada segundo de animación. Por eso en la imagen animada (o GIF) sobre estas líneas puedes ver al artista incluso cambiándose la ropa sin terminar una escena que no debe durar ni tres segundos en pantalla.

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Esta película, además de ser una pequeña gran obra de arte, es otra prueba más de que el stop motion puede lograr resultados maravillosos, después de una arduo trabajo, eso sí. El vídeo tras cámaras del proceso de creación de algunas de sus escenas te dará una idea de lo complicado que fue crearla. [vía ScreenSlam]


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