Cualquier instrumento es bueno en las manos adecuadas, hasta un violoncello sin cuerdas ni trastes que suena gracias al poder del magnetismo. El instrumento es el primer producto comercial de un ingeniero californiano y entusiasta de la música llamado David Levi. Su sonido es, cuando menos, extraño, pero os recomendamos experimentarlo hasta el final del vídeo.

El cello magnético es el primer representante de un ambicioso proyecto para crear nuevos instrumentos llamado Magnetovore. Cuando intentó tocar por primera vez un Theremin y descubrió lo complicado que era, Levi decidió intentar crear instrumentos nuevos de alta tecnología pero cuyo diseño y uso resultara familiar para los músicos tradicionales.

El violoncello magnético funciona gracias al sonido que producen los campos electromagnéticos de una bobina al ser manipulados con un arco también magnético. Un selector de frecuencias en el arco sirve para seleccionar el equivalente a la cuerda de un arco tradicional, mientras que un mástil con una membrana resistiva permite pulsar las notas.

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El primer prototipo del violoncello magnético se construyó en 2011, pero David Levi ha conseguido sacarlo adelante, lo ha patentado, y ya está fabricando sus cellos magnéticos bajo pedido (Cada uno cuesta 1.800 dólares). Su idea es investigar variantes de otros instrumentos tradicionales en el futuro. [vía Magnetovore]

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