Suicide Squad no es una buena película. Lo dice alguien que no la ha visto pero que entiende que, con críticas negativas a doquier (aquí puedes leer la nuestra, sin spoilers) y un 35% en Rotten Tomatoes probablemente esté lejos de suponer una experiencia cinematográfica trascendental. También lo dice alguien al que le importa un comino.

Que Suicide Squad no sea una buena película es importante porque, entre vestiduras rasgadas y una ingenuidad que casi inspira ternura, miles de fans han pedido el cierre de Rotten Tomatoes considerando “injusto” el trato que la página le proporciona al universo cinematográfico de DC. Al momento de escribir estas líneas han firmado la petición 10.414 personas, con un objetivo inicial de 15.000.

La reacción es, hasta cierto punto, comprensible. Suicide Squad es una de las películas más esperadas del año y son muchos los que anticipaban un fenómeno similar al de Avengers. El razonamiento se parece a: si Marvel lo hace tan bien y a la gente le gusta tanto ¿Por qué no ocurre lo mismo con DC? ¿Por qué? (el tono de desesperación lo he puesto yo).

Por si fuera poco, Suicide Squad no es la primera catástrofe de DC en 2016 (ese honor lo ostenta Batman v Superman) y las críticas han caído como sal sobre una herida demasiado reciente.

No creo que nadie considere que Rotten Tomatoes vaya a cerrar por la llantina infantil de unos cuantos fans enrabietados, pero el asunto tiene más miga del que parece. Tiene que ver con cómo reaccionamos y cómo nos sentimos cuando, vaya por Dios, las cosas no son exactamente como queremos que sean.

imagen: XKCD

Nos obsesionamos porque un puñado de personas que ni conocemos ni realmente nos importan hayan contribuido a que un numerito sea más alto o más bajo. O un tomate más verde o más rojo, da igual. Nos embelesan los términos “buena película” o “mala película” hasta el punto de que parecen el único baremo a la hora de calificarla. Intentamos hacer creer que nos enfadamos porque alguien no piensa como nosotros cuando en realidad, simplemente, aquello que habíamos esperado con mucha ilusión porque nos habían prometido que era “muy bueno” en realidad solo es “bueno”. O ni eso, tampoco importa. Nos tragamos el hype.

La culpa detrás del pseudodrama con Suicide Squad no la tiene Rotten Tomatoes, la tienes tú. Porque dejas que te condicione demasiado lo que el resto de internet piensa y porque si algo te gusta a ti, a ti y a tu ego, necesariamente ha de ser excepcional. Un peliculón.

Las buenas noticias es que, en realidad, nada de eso importa. Por un lado, no vas a poder evitar las opiniones de los demás, vengan de un agregador de críticas cinematográficas como Rotten Tomates o Metacritic o vengan de un anónimo en internet. Ni vas a poder evitarlo ni vas a poder cambiarlo, porque es una constante. La variable eres tú.

Por otro, y aunque en el fondo es muy obvio, es posible disfrutar una película aunque no sea demasiado buena. Tampoco es plan de ponerse dogmáticos ahora, pero la realidad es que ni “Bueno” ni “Malo” es lo único que importa, ni en el cine ni en la vida en general, a la hora de valorar las cosas. Yo no me lo pasé mal, no el sentido estricto, viendo Warcraft y no considero que sea una buena película. Tampoco lo hice con Jurassic World. Y de hecho me lo pasé (y me lo paso) genial viendo Sharknado, que es una película “mala” bajo una amplia mayoría de acepciones.

Puede sonar a wishful thinking del barato, pero en el fondo es tan simple como ir al cine sabiendo que la única posibilidad de que alguien te arruine tus dos horas de cine de superhéroes depende de la importancia que le des a las opiniones de los demás. Luego puede que te guste o puede que te parezca un bodrio infumable, y puede incluso que te apetezca defender tus opiniones a capa y espada. No hay nada malo en eso, más bien al contrario, pero no importa. Al fin y al cabo, es “solo” cine de superhéroes.