Foto: AP Images.

A inicios de esta semana Elon Musk reveló sus planes de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria, lo que planea lograr construyendo un tren expreso a Marte. Existen muchas preguntas técnicas acerca de cómo podría funcionar esto, además de la gran incógnita de quién pagará por ello. No obstante, existe otro problema importante y básico que debe solucionarse antes de que nadie pueda reservar un asiento en la primera nave espacial: ¿es legal ir a Marte?

Le hice esta pregunta a Joanne Gabrynowicz, directora del Instituto Internacional de Leyes Espaciales. La respuesta corta es que no existe un marco legal que de pie a la visión de Musk. O lo que es lo mismo, en este momento el multimillonario no cuenta con los permisos necesarios de enviar siquiera un robot a Marte, mucho menos miles de ciudadanos terrícolas.

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En los Estados Unidos la Administración Federal de la Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) tiene la jurisdicción de dar la licencia a las naves que quieran llegar a órbita (al igual de a las naves que regresen a Tierra después deu n viaje espacial). Pero una vez estás en órbita o te diriges a otro cuerpo espacial las reglas comienzan a volverse un poco más confusas. “Actualmente no existe un régimen legal para las actividades que se lleven a cabo en la órbita”, nos dijo Gabrynowicz.

Imagen: SpaceX.

Ahora mismo cualquier compañía estadounidense que desee realizar actividades en el espacio tiene que solicitar la aprobación de agencias federales, ya sea la FAA o el Departamento de Estado. Por ejemplo durante el pasado mes uno de los participantes de la competición Lunar X de Google (llamados Moon Express) recibió por parte de la FAA uno de los permisos que necesita para llevar un robot a la Luna. Básicamente la FAA decide si la carga de un cohete podría hacer daño al público o amenazar la seguridad nacional, por lo que al haber aprobado la solicitud de Moon Express estos pueden proceder con su viaje. Fue la primera vez que una corporación estadounidense privada recibía permiso de aterrizar en un cuerpo espacial.

Y esta aprobación fue recibida con gran regocijo por parte de la comunidad espacial comercial dado que les da a entender que las agencias federales mirarán con buenos ojos sus planes de incursión al espacio profundo. No obstante, la FAA a su vez dejó claro que no están marcando un precedente en la materia. “Otras compañías, incluso la misma Moon Express, también deberán llevar a cabo un proceso similar de revisión de carga la próxima vez que quieran enviar algo a órbita”, comentó Gabrynowicz. “Cada caso se analizará de manera individual y específica”.

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Por otro lado debemos recordar que obtener el permiso para llevar carga no es lo mismo que obtener permiso para realizar actividades una vez aterricen en la Luna. Si alguien quiere recorrer la superficie, perforar para buscar piedras preciosas, enviar mensajes a la Tierra o construir una ciudad va a necesitar otras licencias y permisos”.

Lo único que sabemos a estas alturas es que según el Tratado Sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, Estados Unidos es responsable de las actividades que cualquier compañía estadounidense lleve a cabo en otro cuerpo celestial. Y en el caso de SpaceX construyendo una ciudad en Marte, Estados Unidos querrá supervisar y regular con mucho cuidad sus actividades. Sobre todo porque parece que Musk podría violar otros puntos del Tratado sobre el Espacio, como la prohibición de armas nucleares en el espacio y la orden de que debemos evitar contaminar otros cuerpos espaciales.

Y no debemos olvidar que el Tratado Sobre el Espacio Ultraterrestre también prohíbe de manera explícita que cualquiera pueda apropiarse de territorio en el espacio, lo que quiere decir que bajo estas leyes actuales los colonizadores de SpaceX en Marte básicamente serían piratas o usurpadores. Sin embargo, esa sería la menor de sus preocupaciones desde un punto de vista legal.

¿Es esto legal? Probablemente no. Imagen: SpaceX.

“No existe una base legal para los humanos todavía”, afirmó Gabrynowicz. “Personalmente necesitaría saber con qué estatus están viajando: ¿irán como empleados, turistas o tripulación? ¿Qué clase de contrato está siendo negociado entre estas personas y compañías? ¿Hay algún intercambio de fondos? Esto será algo difícil de responder y solucionar, sobre todo por los contratos entre la compañía y las personas que estén involucrados en el proceso”.

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Leyes como el Acta de Renacimiento Espacial de América, la cual fue llevada al Congreso de los Estados Unidos hace apenas algunos meses, podrían comenzar a llenar todos esos vacíos y responder todas esas dudas que existen en cuanto a las regulaciones de realizar viajes espaciales comerciales de este tipo. Pero los planes de Musk de comenzar a enviar miles de colonos a Marte durante las próximas décadas generan muchas dudas tanto legales como éticas, y tomará un largo tiempo solucionarlas.

Hasta entonces el espacio continuará siendo como el lejano oeste, algo que quizás podría encontrar demasiado atractivo y tentador un multimillonario brillante, ambicioso y ligeramente trastornado.


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