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Ciencia

Un pequeño módulo alemán acaba de exprimir el Sol mejor que casi nadie. Convierte luz solar en hidrógeno con un 31,3% de eficiencia y sin pasos eléctricos intermedios

Un equipo de Fraunhofer ISE ha probado en exteriores un módulo que une fotovoltaica de concentración y electrólisis PEM. El resultado es un 31,3% de eficiencia solar-hidrógeno, una cifra muy prometedora para una tecnología que todavía está lejos de llegar al mercado.
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El hidrógeno verde lleva años cargando con una promesa enorme y un problema igual de grande: producirlo de forma limpia no basta, también hay que hacerlo con la menor cantidad posible de pérdidas. La electricidad renovable puede alimentar electrolizadores, sí, pero cada cable, cada conversor y cada etapa intermedia se queda con una parte de la energía por el camino.

Ahí es donde entra el nuevo avance de Fraunhofer ISE, el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar, en Alemania. Según anunció el propio centro, sus investigadores han desarrollado un módulo híbrido capaz de producir hidrógeno directamente a partir de la luz solar mediante la unión de células solares de concentración y un electrolizador PEM. En pruebas al aire libre, el demostrador convirtió hasta el 31,3% de la energía solar entrante en energía química almacenada en hidrógeno, medida según el poder calorífico superior del gas.

La cifra no es un simple detalle de laboratorio. El trabajo, publicado en Communications Engineering, describe un sistema de fotovoltaica/electrólisis que divide moléculas de agua usando el alto fotovoltaje de células solares multiunión. Dicho de otra forma: el dispositivo toma luz solar concentrada, genera electricidad y la usa casi de inmediato para separar hidrógeno y oxígeno.

El truco está en quitar intermediarios

En una instalación convencional, la electricidad producida por paneles solares suele pasar por convertidores, reguladores y sistemas de adaptación antes de llegar al electrolizador. Funciona, pero no es gratis desde el punto de vista energético. Cada conversión suma pérdidas.

El sistema de Fraunhofer ISE intenta hacer algo más directo. Tal como explica el instituto, las células solares se conectan eléctricamente al cátodo y al ánodo de dos celdas PEM de electrólisis conectadas en serie. Esa conexión permite que la electricidad generada por las células se utilice directamente para producir hidrógeno, “sin desvíos” y, por tanto, sin las pérdidas asociadas a etapas intermedias de conversión.

La clave, en realidad, no está solo en poner una célula solar junto a un electrolizador. Está en que ambos elementos encajen. Según Fraunhofer ISE, las células utilizadas entregan más de 4 voltios en circuito abierto, una tensión suficiente para alimentar dos celdas PEM en serie. Esa coincidencia entre lo que produce la parte fotovoltaica y lo que necesita la parte electroquímica es lo que permite eliminar electrónica adicional para adaptar potencia.

No usa paneles solares normales

Un pequeño módulo alemán acaba de exprimir el Sol mejor que casi nadie. Convierte luz solar en hidrógeno con un 31,3% de eficiencia y sin pasos eléctricos intermedios
© Fraunhofer ISE.

El módulo tampoco se basa en los paneles fotovoltaicos clásicos que vemos en tejados o plantas solares. Utiliza fotovoltaica de concentración, una tecnología que trabaja con lentes para enfocar la luz del Sol sobre células solares muy pequeñas y extremadamente eficientes.

De acuerdo con Fraunhofer ISE, el demostrador emplea una matriz compacta de lentes Fresnel que concentra la luz solar directa sobre células solares III-V multiunión. Estas células son de las más eficientes disponibles, se han usado durante años en aplicaciones espaciales y, al trabajar con concentración, pueden aprovechar mucha luz con una superficie muy reducida de material semiconductor.

El prototipo probado es diminuto si se piensa en una futura planta industrial. La superficie de lentes es de apenas 64 centímetros cuadrados. Aun así, durante las pruebas en exteriores logró alcanzar ese 31,3% de conversión solar-hidrógeno, una marca relevante porque no se obtuvo únicamente bajo condiciones ideales de laboratorio, sino en operación real al aire libre.

Un récord prometedor, pero todavía no una revolución comercial

El avance importa porque el hidrógeno renovable puede servir como almacenamiento energético y como materia prima para sectores difíciles de electrificar. El propio artículo científico recuerda que el hidrógeno producido con renovables puede ayudar a compensar la intermitencia de la solar y la eólica, además de utilizarse en procesos industriales, redes de gas, calor o reconversión en electricidad mediante pilas de combustible.

Pero conviene no adelantarse demasiado. Esto no significa que el hidrógeno solar vaya a inundar el mercado mañana. Fraunhofer ISE habla de un desarrollo en fase temprana, y Frank Dimroth, responsable del departamento de Fotovoltaica III-V y Tecnología de Concentración del instituto, reconoce que todavía es difícil saber cuándo podrían lograrse sistemas competitivos. El equipo busca inversión para desarrollar el concepto a través de una futura empresa derivada llamada Clearsun Energy.

PV Magazine, que también cubrió el trabajo, recoge una aclaración importante de Dimroth: el sistema está todavía en un nivel bajo de madurez tecnológica y puede considerarse una prueba de concepto. El siguiente paso lógico sería construir un piloto, pero para eso harán falta socios, financiación y mucha ingeniería fuera del laboratorio.

El futuro del hidrógeno solar se juega en la escala

El 31,3% llama la atención porque apunta a una ruta más eficiente para producir hidrógeno verde directamente desde el Sol. Sin embargo, la eficiencia es solo una parte de la historia. Para que esta tecnología tenga impacto real, tendrá que demostrar durabilidad durante años, costes razonables, fabricación escalable y buen rendimiento bajo condiciones variables de radiación, temperatura y operación.

Aun así, el concepto tiene sentido en lugares con mucha irradiación solar directa, especialmente donde una producción local de hidrógeno pueda alimentar procesos industriales, almacenamiento estacional o sistemas energéticos aislados. No reemplaza de golpe a los grandes electrolizadores alimentados por renovables, pero sí podría abrir una vía complementaria: módulos capaces de convertir luz solar en combustible sin pasar por toda la arquitectura eléctrica intermedia.

El avance de Fraunhofer ISE no convierte al hidrógeno verde en una solución mágica. Nada en la transición energética lo es. Pero sí muestra algo importante: todavía hay margen para mejorar cómo capturamos la energía del Sol, cómo la almacenamos y cómo la transformamos en algo útil cuando no basta con enchufarlo todo a una batería. En ese camino, un prototipo de apenas 64 centímetros cuadrados acaba de dejar una pista bastante luminosa.

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