Foto: Wikimedia Commons

Se la conoce como El Castillo, y es el edificio más sobresaliente de la mítica ciudad maya de Chichén Itzá, en la península de Yucatán. El Castillo es una pirámide de piedra de 30 metros de altura que oculta no pocas sorpresas. La última es que hay otras dos pirámides en su interior.

Se sabía desde hace tiempo que el templo de Kukulkán estaba construido sobre otra pirámide más antigua, pero nuevos escáneres revelan que la estructura es como una muñeca rusa. Debajo de esa pirámide más antigua hay una tercera pirámide que no se conocía hasta ahora.

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La pirámide más antigua se construyó entre los años 550 y 800 después de Cristo, en plena expansión del imperio Maya. Más tarde, en algún momento entre los años 800 y 1000, se construyó una segunda pirámide sobre la original. Finalmente, entre los años 1050 y 1300 de nuestra era se erigió la tercera y última pirámide, que es la que hoy puede visitarse en Chichen Itzá. Las tres estructuras se levantan sobre un cenote, uno de los pozos naturales que los mayas consideraban sagrados.

Estatua de Chac Mool en la sala de las ofrendas del templo de Kukulkán. Foto: Wikimedia Commons.

La razón por la que los antiguos Mayas construyeron una pirámide sobre otra no está clara. Denisse Argote, del Museo Nacional de Antropología e Historia, apunta a que probablemente se trataba de una cuestión de prestigio. Los nuevos líderes políticos y religiosos ordenaban elevar aún más la pirámide cuando comenzaban a gobernar. Otra posible explicación podría ser simplemente la de renovar el monumento anterior dañado por el paso del tiempo.

Sea como sea, nadie sabe qué aspecto tienen estas pirámides internas y averiguarlo no es nada fácil porque no se pueden alterar las exteriores. El nuevo reto para los geofísicos a cargo del proyecto como René Chávez Seguro es encontrar una técnica que permita construir un modelo tridimensional de lo que hay debajo mediante escáneres. [vía The Guardian]