Imagen: #2 número del cómic “Y: El último hombre” (Vertigo)

La erupción de un supervolcán, una pandemia provocada por un virus de laboratorio o la rebelión de la inteligencia artificial son algunas de las catástrofes que podrían borrar a la humanidad de la faz de la Tierra en los próximos años, según un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford.

No hay que tomarse a broma el Apocalipsis. Si bien la mayoría de las generaciones no experimenta ninguna catástrofe, los expertos creen que existen peligros reales que podrían acabar con el 10% de la población humana (o más) a corto y largo plazo. El problema, advierte el informe Global Catastrophic Risks 2016, es que los gobiernos no se están preparando adecuadamente para algo así.

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No esperamos que estos riesgos se materialicen mañana ni este mismo año, pero no debemos ignorarlos”, explica Sebastian Farquhar, director del Global Priorities Project —que participó en el estudio junto con la prestigiosa universidad británica. “Los eventos catastróficos improbables suceden, como la pandemia de gripe española a principios del siglo pasado que pudo matar al 5% de la población”.

Estudio completo en Global Catastrophic Risks 2016 (PDF)

El informe distingue entre los riesgos a corto plazo (más probables de aquí a cinco años) y los riesgos a largo plazo (menos probables de aquí a cinco años). Entre los mayores riesgos a corto plazo están las dos grandes amenazas que nos acompañaron durante el siglo XX: una pandemia natural y una guerra nuclear. Si se desatara una enfermedad tan viral como la gripe y tan letal como el ébola, por ejemplo la cepa H5N1 de la gripe aviar, las consecuencias serían catastróficas.

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El avance de la tecnología puede crear nuevas oportunidades para frenar este tipo de pandemias, puede también puede tener el efecto contrario: los expertos señalan una pendemia de diseño —es decir, un virus de laboratorio— como una de las amenazas a corto plazo que deberíamos tener muy en cuenta. Lo mismo con el persistente peligro de la guerra termonuclear: los últimos movimientos de Corea del Norte son una de las razones por la que estamos —seguimos— a tres minutos de la destrucción según el Reloj del Apocalipsis.

A largo plazo, el impacto de un asteroide o la erupción de un supervolcán como el de Yellowstone representan por sí solos un riesgo mortal para la humanidad. Pero, según los investigadores, deberían preocuparnos más otras tres graves posibilidades: un cambio climático catastrófico (la Tierra se acerca a una temperatura media para la que no estamos preparados), que algo salga mal con nuestros avances en geoingeniería y, lo que más preocupa a personajes como Stephen Hawking, la rebelión de la inteligencia artificial (no, no es imposible).

Aunque muchos de estos riesgos son abordados por grupos específicos, necesitamos construir una comunidad alrededor del riesgo catastrófico global. La cooperación es la única manera en que los líderes del mundo podrán gestionar los riesgos que amenazan a la humanidad”, concluye Farquhar. [Global Catastrophic Risks 2016]


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