Láser disparado desde el Observatorio Europeo del Sur, en Chile, para medir la distorsión atmosférica. Foto ESO

No es la primera vez que mentes brillantes del mundo de la ciencia como Stephen Hawking teorizan sobre la existencia de extraterrestres y llegan a la conclusión de que quizá no es buena idea darnos a conocer en el universo. Un equipo de científicos de la Universidad de Columbia han ideado un curioso método que ocultaría nuestro planeta a los ojos curiosos de otros sistemas solares.

Por supuesto, se trata de una solución hipotética a un problema que aún no ha pasado del terreno de la ciencia-ficción, pero no deja de ser interesante por lo ingeniosa. La clave del asunto está en el sistema de detección y en crear una contramedida que lo anule.

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El ser humano explora el cosmos mediante cálculos matemáticos más que por exploración directa. En el caso de planetas extrasolares capaces de albergar vida, no tenemos ningún instrumento óptico que nos permita ver estos mundos porque son demasiado pequeños y no emiten ni reflejan la suficiente luz. Sabemos de su existencia porque su paso provoca minúsculos cambios periódicos en el brillo de la estrella en torno a la que orbitan. Analizando esta variación en el brillo se pueden saber muchas cosas sobre el planeta, como la distancia a la que está de su sol y si está en zona habitable.

Asumiendo que una civilización de otro mundo tenga instrumentos realistas similares a los nuestros y no herramientas mágicas de ciencia-ficción, su método para detectar la Tierra sería el mismo: Calcular la variación que el paso de nuestro planeta causa al pasar por delante del Sol. Lo que propone el astrofísico David Kipping y su equipo es, literalmente, usar un láser para enmascarar nuestra presencia.

Foto: Gemini Observatory/AURA

Kipping calcula que un láser de 40 magavatios disparado durante 10 horas al año en la dirección correcta es suficiente como para compensar el oscurecimiento que proyecta nuestro planeta a años luz de distancia. Su consumo eléctrico sería el de apenas 40 hogares.

Foto: Gemini Observatory/AURA

Si lo que queremos es un láser que replique las frecuencias de luz del sol de manera perfecta habría que ampliar su potencia a unos 250 megavatios. Nada que esté fuera del alcance tecnológico del ser humano. Incluso se podría variar la señal para hacer creer a un observador que la Tierra es una roca fuera de cualquier zona habitable. Por supuesto, primero habría que saber desde donde nos están intentando descubrir, pero el estudio es solo ciencia-ficción con un marcado acento en la parte científica. [vía Popular Science]


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