En el Cáucaso ruso se encuentra Ossetia del Norte-Alania. Allí, entre el censo de sus habitantes, vive un ex arquitecto y ahora héroe nacional. Ese hombre fue padre de familia hace mucho tiempo hasta que un accidente aéreo le cambió la vida hace casi 15 años. Esta fue su historia, la de una venganza de película.

En julio se cumplirán 15 años desde que una colisión de aviones causara un accidente donde fallecieron 71 personas. Desde entonces, un controlador aéreo que vivió la tragedia está muerto, su asesino está libre y el accidente supuso una actualización en el TCAS.

Todo comenzaría una mañana del año 2002.

Accidente del Lago de Constanza

El 1 de julio del año 2002 Vitaly Kaloyev se encontraba en Barcelona. El hombre era un arquitecto ruso que estaba construyendo una casa para un tipo rico a las afueras de la ciudad. Llevaba poco más de 7 meses en la ciudad condal y ese día se disponía a acudir al aeropuerto donde debía llegar el vuelo 2793 de la compañía Bashkarian Airlines.

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Vitaly estaba de buen humor ese día. Se iba a reencontrar con su esposa Svetlana Kaloyeva y sus dos hijos, Konstantin de 10 años, y Diana de 4 años. Pero el vuelo nunca llegó a Barcelona. Aquel día se produjo el conocido como el accidente del Lago de Constanza. Aquel día también, Vitaly ya no sería Vitaly más nunca.

El accidente tuvo lugar a las 21:30 sobre la ciudad de Uberlingen, en las cercanías de la frontera de Alemania y Suiza. Los aviones involucrados habían realizado descensos previos al choque con informaciones contradictorias. Mientras el avión de Bashkarian Airlines tenía una orden enviada por el controlador en tierra de descender de su nivel de vuelo (de 11 mil a 10 mil metros), el vuelo de DHL recibió la orden del sistema TCAS de hacer exactamente el mismo descenso al mismo nivel de vuelo.

El día del accidente había solamente un controlador de vuelo manejando el espacio aéreo. Se trataba de Peter Nielsen. Cuando el hombre se dio cuenta de que ambos aviones estaban peligrosamente el uno del otro se puso en contacto con el vuelo 2973 y le dijo al piloto que dejara descender el avión unos 300 metros para evitar la colisión.

El Tupolev-Tu-154M envuelto en el accidente. Wikimedia Commons

Sin embargo, el Sistema de alerta de tráfico y evasión de colisión (TCAS) le dijo al 2973 que ascendiera, contrariamente a las instrucciones del controlador. En caso de instrucciones contradictorias los pilotos son entrenados para ignorar al TCAS y obedecer a la torre de control. Todo bien, si no fuera porque el otro vuelo no recibió las instrucciones verbales y estaba empezando a descender.

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Cuando ambos pilotos se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo ya era demasiado tarde. El impacto de las aeronaves fue tremendo, siendo el avión más dañado el Tupolev, ya que el impacto de la cola y el timón del Boeing 757 hizo que se partiera en la zona central del avión explotando casi inmediatamente en el aire y cayendo trozos del avión a varios cientos de metros desde el punto de colisión.

Por su parte, el Boeing 757 resultó menos dañado, pudiendo continuar en el aire durante dos minutos más hasta que se precipitó a tierra. De acuerdo a las grabaciones recuperadas de la CVR del avión de Bashkirian Airlines, el avión ruso logró notar la presencia del avión de carga tan sólo 8 segundos antes de la colisión, evitando una colisión total entre ambos aviones, pero no lo suficiente como para cambiar la altitud necesaria para salvar ambas naves.

Mientras que el vuelo de DHL iba tripulado únicamente por el piloto Paul Philips y el copiloto Brant Campioni, el vuelo 2937 de Bashkarian Airlines viajaba con 69 personas, la mayoría adolescentes que iban de viaje escolar a España a través de una iniciativa de UNESCO con el estado de Bashkortostán.

Y entre esos jóvenes iban Konstantin y Diana junto a su madre Svetlana.

Investigación

Reconstrucción por ordenador del momento del choque. Wikimedia Commons

Kaloyev fue uno de los primeros familiares que llegaron al lugar del accidente. Devastado por la muerte de su familia, lo primero que intentó fue buscar los cuerpos. Sabía que su esposa y su hijo habían fallecido. Ambos habían caído desde miles de metros de altura y sus cuerpos habían ido a parar a un campo de maíz (su mujer), y a un parking antiguo de autobuses (su hijo).

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El hombre albergaba la esperanza de encontrar a su hija Diana con vida y se pasó las semanas siguientes tratando de encontrarla entre los cuerpos. No hubo suerte. Finalmente localizó un collar de perlas propiedad de su hija y posteriormente encontró su cuerpo.

Pasadas unas semanas concluía la investigación de la Oficina Federal de Investigación de Accidentes Aeronáuticos de Alemania. A partir de los datos obtenidos por las cajas negras se pudo determinar la negligencia por parte de los pilotos del Bashkirian, quienes ignoraron la recomendación de TCAS. Sin embargo, indagando en el manual de usuario del avión Tupolev, los investigadores alemanes notaron que el uso de este sistema es “recomendado”. Un uso que decía así:

Para evitar colisiones en vuelo, el control visual de la situación en el espacio aéreo por la tripulación y la correcta ejecución de todas las instrucciones emitidas por el controlador de tránsito aéreo es considerado como la herramienta más importante. TCAS es un instrumento adicional que garantiza la determinación oportuna de tráfico en sentido contrario, la clasificación del riesgo y, si es necesario, la planificación de una maniobra de evasión vertical.

Ocurre que en las páginas aparece una recomendación de “nunca ignorar” el TCAS, por lo que esta contradicción pudo ser clave a la hora de que los pilotos tomaran la decisión de no ascender cuando fueron advertidos por el sistema. Por otra parte y como decíamos, en tierra se indagó acerca del personal que estaba presente en el centro de operaciones de Skyguide, constatando que el controlador aéreo, Peter Nielsen, se encontraba solo frente a varios radares, y que “perdió el foco de atención por el despegue de un Airbus 320 desde el aeropuerto de Zürich”.

La imposibilidad de atender ambos vuelos con eficacia junto a la falta de comunicación con otros puntos de aproximación produjeron que entregara una orden temporal al avión de Bakashian, generando la contradicción en el aire.

La investigación oficial concluyó que el controlador aéreo debía quedar libre de los cargos por negligencia. Además lo mantuvieron en la compañía, aunque Nielsen ya había tomado la decisión de jubilarse y dedicarse a su esposa e hijos.

Vitaly Kaloyev

Tumbas de la familia de Kayolez. Getty

El hermano de Vitaly Kaloyev ya había advertido que sufría un colapso nervioso desde del accidente. Según su hermano, Vitaly le había dicho que había estado viviendo en el cementerio durante casi dos años, sentado detrás de las tumbas de su esposa e hijos.

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Vitaly no había cesado en su empeño de intentar esclarecer los hechos del accidente, pero a medida que pasaba el tiempo y viendo que los funcionarios le negaban el acceso a la información, su dolor se fue convirtiendo lentamente en rabia.

Eventualmente Kaloyev recibió una oferta para un acuerdo por parte de la compañía Skyguide, la empresa del controlador Nielsen. El acuerdo era por 60.000 francos suizos por la muerte de su esposa y de 50.000 por la muerte de cada uno de sus hijos. A cambio del acuerdo Skyguide le pedía poner fin a su propia investigación o a un intento futuro por demandarles.

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Lo cierto es que el hombre ya conocía a la compañía. En el primer aniversario de la tragedia le preguntó a unos de los jefes de Skyguide sobre la posibilidad de conocer al controlador que había sido responsable del desastre, pero no recibió ninguna respuesta.

Poner precio a las muertes de su esposa e hijos fue el colmo. Kaloyev estaba furioso y decide contratar a un investigador privado en Moscú para que encuentre la casa del controlador en Suiza.

Poco después Kaloyev vuela a Zúrich.

El asesinato

Vitali (centro). Getty

Una semana antes Vitali Kaloyev telefoneó a una compañía de viajes suiza y le pidió que le reservara una habitación cerca del aeropuerto de Zúrich. La semana del asesinato Vitali llega a Zúrich y se registra en el hotel Welcome-Inn en el suburbio de Kloten. No es un hotel al azar, el hotel suburbano está a un corto trayecto en taxi hasta donde vive Peter Nielsen con su esposa y tres niños.

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Según el personal del hotel, durante los dos días antes del asesinato Kaloyev hizo poco para atraer la atención. Para el gerente del hotel:

Estaba muy tranquilo. Apenas lo hemos visto durante el tiempo que permaneció con nosotros, estuvo solo todo el tiempo, principalmente en su habitación. Él no hablaba muy bien el inglés, mi colega que lo registró tuvo que darle información lentamente.

En el desayuno Vitaly comió solo, y más tarde estuvo ojeando los folletos que ofrecían tours por la ciudad. Sin embargo, el martes por la tarde del 24 de febrero del 2004 el hombre ya había tomado una decisión.

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Kaloyev salió de su habitación de hotel, la número 36, y se dirigió a la casa de Peter Nielsen. Una vecina del señor Nielsen recuerda haberlo visto en las inmediaciones y preguntarle qué quería. Vitaly agitó un papel con el nombre de Nielsen. Entonces la vecina señaló a la puerta principal donde vivía este, pero en lugar de golpear la puerta, Kaloyev se sentó en el jardín delantero, cerca de un banco.

Vitali. Getty

Nielsen, quien había vivido en Suiza desde 1995, acababa de regresar de un viaje a Ginebra. Su esposa lo había recogido del aeropuerto hacía unas horas. El hombre se percató de la presencia del intruso, salió y le preguntó qué quería. Tras Nielsen salieron detrás los tres hijos de la pareja.

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Poco después la mujer del ex controlador los llamó para que entraran, y justo en ese momento escuchó un ruido que venía del jardín.

La mujer se apresuró y se encontró a su marido acostado en un gran charco de sangre. La víctima y el asesino habían tenido una breve conversación, aunque lo que se dijeron es una incógnita hasta el día de hoy. La esposa de Nielsen vio cómo el asaltante de su marido huía. Luego llegó la policía, aunque ya era demasiado tarde, el hombre sufrió múltiples heridas en el cuerpo producto de un arma blanca.

Nielsen moría a los 36 años desangrado en presencia de su familia.

Los detectives tenían numerosas pistas. Un hombre corpulento, sin afeitar, de pelo oscuro, unos 40 o 50 años probablemente de Europa del este o de Rusia. También tenían un arma asesina: una navaja de 22 cm con una hoja de 14 cm que había sido tirada cerca de la escena.

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Y lo más importante, tenían un nombre: el principal sospechoso era un hombre que, según la policía, se había “comportado extrañamente” durante el primer aniversario del accidente del verano pasado en la ciudad alemana de Überlingen. El hombre habría amenazado a funcionarios de Skyguide.

El hombre era Vitaly.

Juicio y puesta en libertad

Vitali recibido en Vladikavkaz. Getty

Kaloyev fue encontrado en un hotel cercano ese mismo día, al parecer en estado de shock e incapaz de recordar lo que había hecho. En el juicio por el asesinato de Nielsen dijo que el accidente de avión había terminado con su vida. También dijo que sus hijos eran los más jóvenes a bordo del vuelo 2937, por lo que no identificó nunca los cuerpos.

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En el juicio también dijo que quería que Nielsen se disculpara con él por la muerte de su familia, pero “me golpeó en la mano cuando estaba sosteniendo el sobre con las fotografías de mis hijos, sólo recuerdo que tenía una sensación muy inquietante, como si los cuerpos de mis hijos se volvieran de sus tumbas”, dijo. El hombre no ofreció ninguna explicación sobre porqué trajo el arma del asesinato consigo si su plan era pacífico.

Finalmente, el 26 de octubre de 2005, Kaloyev fue condenado por asesinato y condenado a ocho años de prisión. El ex arquitecto fue liberado en el 2007 después de cumplir sólo tres años de su sentencia, en parte debido a la presión de los funcionarios rusos, y en parte porque se determinó que era mentalmente inestable, algo que al parecer, no había quedado reflejado en la sentencia inicial.

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Vitaly salía de la prisión suiza y volaba de vuelta a Rusia. Desde allí volvió a su casa en la ciudad de Osetia del Norte de Vladikavkaz. Kaloyev fue recibido por una gran multitud entusiasmada que lo animaba como un héroe. Según escribieron a su llegada los miembros de una organización rusa dedicada a ayudar a los familiares de las víctimas del accidente aéreo:

Kaloyev es un héroe. Los culpables de causar accidentes aéreos a menudo permanecen impunes. Un castigo tan radical es la única forma de hacerlos responsables de sus crímenes.

Lo cierto es que muchos rusos compartieron ese sentimiento y creyeron que el hombre cometió un acto heroico que vengaba la muerte de su familia. Pero a pesar del accidente y del asesinato posterior, pasaron muchos años antes de que se realizaran mejoras en los sistemas de aviación. Mejoras que trajeron un nuevo sistema TCAS que, basado en si la otra aeronave está cumpliendo con sus órdenes, puede revertir las órdenes para subir o descender, y ayudar así a evitar futuras colisiones.

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