La Nintendo Switch parece tener una triste potencia gráfica en comparación con las consolas de Sony y Microsoft. Pero la pregunta es: ¿importa eso?

La Switch apenas producirá gráficos a 1080p conectada al televisor, y Nintendo ha confirmado que el nuevo Zelda ni siquiera llegará a esa especificación básica. Mientras tanto, Sony y Microsoft están tan ansiosas por atraer al consumidor del futuro que han renovado sus consolas específicamente para soportar 4K y HDR. Que Nintendo ignore esa tendencia parece estúpido a primera vista, pero eso es porque estamos acostumbrados a una guerra de especificaciones en el mundo de las consolas, y Nintendo no quiere formar parte de esa guerra.

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Es una filosofía perfeccionada por Nintendo desde el lanzamiento de la Wii original tras el percibido fracaso de la GameCube. La GameCube era una potente bestia empaquetada en una pequeña caja que compitió directamente con la PS2 y Xbox original. Pero mantenerse a la altura de las especificaciones produjo importantes costes financieros, y Nintendo ni siquiera ganó la batalla. En vez de eso, sus consolas siempre quedaron en segundo o tercer lugar en ventas.

Con la Wii, Nintendo intentó una estrategia diferente: apostar fuertemente por su sana y estable propiedad intelectual, como Mario y Zelda, y por periféricos novedosos como el Wii Remote. Ignoró por completo las “especificaciones” que mareaban a los consumidores. No habló en ningún momento sobre cuántos píxeles podía mover la consola e ignoró completamente todas las críticas cuando quedó claro que la Wii sólo podía ejecutar juegos a 480p.

En todo caso, la estricta adhesión a 480p solo parecía reforzar la imagen populista de la Wii. Las consolas de Sony y Microsoft eran para los jugadores hardcore que buscaban una resolución de 1080p, salida HDMI y gráficos hiperrealistas. La Wii era para la gente que no sabía lo que significaba ninguna de esas palabras de moda.

Ahora vemos que Nintendo utiliza la misma estrategia con la nuevo Nintendo Switch, una consola es para las masas, no para el gamer obsesionado con las especificaciones. En diciembre, Eurogamer publicó que la Switch solo podía ejecutar los juegos a 1080p en la televisión y a 720p en la consola portátil. Esa es la misma resolución que esperarías de un smartphone o de consolas como la PS4 y la Xbox One de hace tres años.

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Es una resolución perfectamente adecuada en muchos aspectos. La mayoría de los televisores de mi casa, y probablemente también los de tu casa, tienen una resolución máxima de 1080p. A menos hayas actualizado tu TV este año, 1080p es todo lo que necesitas.

Probablemente por eso Nintendo esté adoptando una resolución “lo suficientemente buena” en el juego más esperado de la Switch: The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Nintendo, en una declaración proporcionada a IGN, reveló que el juego se ejecutará a 900p y 30 fotogramas por segundo en la Switch.

30fps es una especificación común para las consolas. Es la tasa de fotogramas aproximada de la mayoría de las películas. Los jugadores de PC, que prefieren tasas de fotogramas más altas y movimientos más realistas de los personajes, pondrían el grito en el cielo si un juego se ejecutase a tan solo 30 fotogramas por segundo. Pero un jugador de consola puede no ser consciente de que hay tasas de fotogramas más altas que se está perdiendo. Eso es por las limitaciones de los propios televisores. Hasta hace poco los televisores más baratos de $1.000 no podían reproducir contenido a velocidades tan altas como 60fps o 120fps.

900p también es especificación bastante común (o lo era en 2013). Está entre 720 y 1080p, y para la mayoría de la gente no hay diferencias visualmente perceptibles entre 720p, 900p y 1080p. Era una resolución común para los juegos en la Xbox One y la PS4 original. De hecho, algunos de los mejores juegos de esas consolas, como Sunset Overdrive, Assassin’s Creed y Battlefield, no pueden ejecutarse a resoluciones superiores a 900p.

Todo esto significa que 900p y 30fps es un conjunto de especificaciones perfecta para las masas. Es común y jugable. Y está en perfecta consonancia con la estrategia de Nintendo de ignorar las últimas y más grandes modas de los televisores (como el 4K y el HDR) para centrarse en sus propias modas.

Y debido al diseño de la Switch, estos detalles ni siquiera son tan importantes. Las tripas de la Switch están basadas en el procesador Nvidia Tegra que llevaba la tablet Nvidia Shield, y se encuentran en la propia consola portátil. Esa consola portátil, según Eurogamer, es una pantalla de 720p. La Switch solo necesita poder manejar resoluciones más altas cuando está enchufada al televisor, y se conecta a través de su base.

Si Nintendo realmente quisiera hacerlo, podría lanzar una base más adelante que lleve un procesador mejor para enviar juegos de mayor resolución a la TV. Como vimos el año pasado con la PS4 Pro y la Xbox One S lanzadas a mitad de ciclo, los fanáticos muy fanáticos están dispuestos a desembolsar mucho dinero por actualizar sus consolas, incluso un par de años después de su compra.

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Por lo tanto, posiblemente la Switch podría obtener mejores gráficos en el momento en que los consumidores empiecen a tirar a la basura sus televisores de alta definición y comprarse pantallas a 4K. E incluso si Nintendo optase por ignorar definitivamente el 4K, seguiría estando bien. La Wii logró ser una exitosa consola porque permitió que las abuelas y los abuelos perdieran peso y que ese amigo random al que no le gustan los videojuegos tuviera un duelo de espadas contigo. Si la Switch de $300 puede hacer que la gente se entusiasme ordeñando vacas virtuales, entonces todas las resoluciones y tasas de fotogramas y procesadores del mundo no importarán en absoluto.