Un espectáculo de acrobacias aéreas en algún lugar de Estados Unidos. De repente, un individuo con una botella de cerveza en la mano y evidentes síntomas de embriaguez se salta el cordón de seguridad y se cuela en una avioneta que estaba a punto de despegar. El resto es puro espectáculo.

El vídeo no es en absoluto nuevo (se remonta a nada menos que a 2010), pero se hace viral cada cierto tiempo porque realmente merece la pena verlo. El intruso no para de reírse mientras corre por la pista dando tumbos y perseguido por un agente de seguridad del evento. La broma sube unos cuantos peldaños de tensión cuando el borracho logra colarse en una avioneta que estaba siendo preparada para despegar y se las apaña para levantar el vuelo con ella.

El vídeo continua con una serie de tumbos, picados y maniobras a baja altura que ponen los pelos de punta. Realmente parece que la persona al volante está como una cuba, pero a medida que avanza el show la única conclusión posible es que también es piloto, y uno condenadamente bueno además.

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Se trata, efectivamente, de esto último. El supuesto espontáneo se llama Kyle Fraknlin y ha dos cosas muy bien. La primera es pilotar. La segunda es fingir que está borracho. La escena forma parte del show que este experto piloto ejecuta al frente de su compañía de espectáculos aéreos: Franklin Flying Circus. El vídeo se puede ver, de hecho, en su página web.

Para esta parte de comedia de su show, Franklin suele usar una avioneta PA-18A Super Cub de 1956 a la que ha practicado muchas modificaciones para aumentar su potencia y maniobrabilidad. Con o sin copas de más, se entiende que el vídeo sea tan popular. Algunas de las bajadas a ras de pista son impresionantes. [Franklin Flying Circus vía World War Wings]