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Mundo

Es Patrimonio de la Humanidad desde 2002, está en Sudamérica y es una de las ciudades coloniales más sorprendentes que casi nadie visita

Es uno de los países con mayor diversidad cultural en las Américas, un crisol de razas que alberga a la población en apenas un 10% de su superficie.
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Surinam, antiguamente conocida como Guayana Neerlandesa; es un país ubicado en el norte de América del Sur y el Caribe y es el país más pequeño de América del Sur. Vio el surgimiento de la agricultura, de colonias de varios países europeos y formó su idioma propio, el sranan tongo. Conviven en Surinam grupos étnicos de los cinco continentes, con un mestizaje único en la región.

Las primeras civilizaciones dejaron como testimonio numerosos objetos de piedra como flechas, hachas de mano y cuchillos del paleolítico superior, 10.000 años a.C. Luego los caribes llegaron y conquistaron a los arahuacos usando sus barcos de vela, constituyéndose como las dos tribus más grandes de la región, y su enemistad continuó hasta la llegada de los europeos.

Los neerlandeses comenzaron a explorar e instalarse en Guayana a finales del siglo XVI, seguidos de los británicos y los franceses. Primero llegaron los comerciantes neerlandeses, pero las primeras colonias fueron instaladas por británicos y en las plantaciones la mano de obra era esclava.  En el siglo XIX, Surinam quedó definitivamente bajo control neerlandés.

En 1863, las colonias neerlandesas abolieron la esclavitud, y esta mano de obra fue sustituida por el trabajo de inmigrantes indios y javaneses. La población se formó con los criollos descendientes de esclavos, los javaneses, los negros cimarrones, cuyos ancestros fueron esclavos fugados a la selva, los indios americanos y una pequeña minoría europea.

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© Marcel Bakker – shutterstock

Buscando ser independientes

Surinam buscó su independencia, y finalmente la proclamó en 1975.

En ese momento muchos surinameses de clase media aprovecharon su nacionalidad neerlandesa para emigrar, y Surinam se quedó sin técnicos y profesionales, y con poca mano de obra calificada. La economía decayó y la agricultura retrocedió a niveles precarios. El país está en vías de desarrollo y depende mayormente de sus recursos naturales: bauxita, oro, petróleo y productos agrícolas. Más del 90% del territorio está cubierto por selvas tropicales.

La capital de Surinam es Paramaribo, que alberga aproximadamente a la mitad de la población. Allí se encuentra el Centro Histórico, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2002. Sus edificios muestran la fusión gradual de la influencia arquitectónica de los Países Bajos con las técnicas y materiales tradicionales, creando lo que la UNESCO clasifica como un nuevo «lenguaje arquitectónico». Es la única ciudad colonial de madera de América. La arquitectura colonial holandesa, los templos hindúes, las mezquitas y las sinagogas coexisten en notable armonía a lo largo del río Surinam que le da su nombre al país. En las calles arboladas del centro histórico se repiten más de 200 casas, casi todas de entre 1680 y 1800, muchas de ellas reconstruidas tras los incendios. Son residencias privadas simétricas con esqueleto de ladrillo visto y madera hasta en los inclinados techos, lo que crea una estética particular que no se encuentra en ninguna otra ciudad colonial del mundo. La tradición marca los colores: blanco para el cuerpo de la casa y verde oscuro para puertas y ventanas.

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© Leonid Andronov – shutterstock

El palacio presidencial, de 1730, está construido en piedra salvo un último piso de madera. La Catedral de San Pedro y San Pablo, edificada íntegramente en madera en 1885, es considerada una de las estructuras de madera más grandes de América. Su construcción sin clavos metálicos, utilizando únicamente ensamblajes de madera, es un ejemplo extraordinario de la artesanía local.

La plaza central, conocida como Onafhankelijkheidsplein (Plaza de la Independencia), es el corazón urbano de Paramaribo. Rodeada de edificios coloniales, árboles tropicales centenarios y monumentos a los héroes nacionales, concentra el espíritu histórico y político de la ciudad.

A pesar de su riqueza histórica y cultural, Paramaribo permanece relativamente desconocida fuera de los círculos de viajeros especializados. Su posición en el norte de Sudamérica, alejada de los grandes ejes turísticos del continente, explica en parte este anonimato. Sin embargo, quien visita la ciudad descubre una experiencia difícil de comparar: el ambiente relajado de las calles coloniales, la amabilidad de su población y la intensidad de los colores tropicales la hacen completamente diferente a cualquier otra capital latinoamericana.

Surinam es también el único país de América del Sur donde el holandés es el idioma oficial. Esta herencia lingüística convive con el inglés, el hindi, el javanés y el sranan tongo, haciendo de Paramaribo un lugar donde la comunicación intercultural es parte del día a día.

El Aeropuerto Internacional Johan Adolf Pengel, situado a unos 45 kilómetros al sur de la ciudad, conecta Paramaribo con Ámsterdam, Miami, Aruba y varias capitales de la región. Es un destino que está fuera de los circuitos turísticos más comerciales, pero que vale la pena conocer.

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