Imagen: Robert de Veen / Flickr

La operación bikini también preocupa a las partículas subatómicas (o esa es una improbable explicación para lo que le ha pasado al protón). Los científicos volvieron a medir la masa del protón y descubrieron que es más ligero de lo que habíamos calculado. 30.000 millonésimas partes de un 1% más ligero.

Para llegar a esa conclusión, un equipo internacional de investigadores puso en marcha un experimento tres veces más preciso que el mejor intento anterior. Utilizaron instrumentos sensibles a partes por billón, el equivalente a una báscula para pesar pianos que es capaz de detectar el peso de una pestaña.

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La medición se llevó a cabo en una lata de 1,5 litros que se selló herméticamente y se enfrío a temperaturas cercanas al cero absoluto. Un haz de electrones bombardeó una pieza de plástico en el interior de la lata y liberó los protones. Para atrapar uno solo de esos protones, los investigadores emplearon una trampa de Penning (una combinación de campos eléctricos y magnéticos que dejaron al protón moviéndose en círculos). Después pudieron medir la velocidad del protón, y con eso calcular su masa —para descubrir, con sorpresa, que había una discrepancia entre sus valores y los valores calculados anteriormente.

Nadie está seguro de por qué los resultados no coinciden, pero ahora los investigadores planean repetir la medición con nuevas técnicas que deberían mejorar la precisión en un factor de seis. En cualquier caso, será el Comité de Información para Ciencia y Tecnología (CODATA) quien tenga que considerar meticulosamente si incorpora este nuevo valor a los estándares físicos.

Todos los átomos del universo contienen al menos un protón, así que conocer su masa puede ayudarnos a responder algunas de las grandes preguntas de la física como por qué el universo contiene más materia que antimateria. Mediciones más precisas en el protón como esta permiten a los científicos buscar diferencias más pequeñas con el antiprotón. [arXiv vía New Scientist]