Probamos la 1ª mini-tableta Windows 8: Microsoft necesita algo mejor

Ha sido una de los equipos más esperados de la feria Computex: el Acer Iconia W3, la primera mini-tableta con Windows 8. La hemos probado y las impresiones son agridulces. Es el primer intento de Acer de colarse en este segmento con Windows y el equipo, una tableta de 8 pulgadas de 500 gramos de peso y 12 milímetros de grosor, falla en diseño y comodidad a la hora de usarlo. Los acabados y materiales dejan también bastante que desear. Por 329 euros (32 GB, sin teclado - 69 euros extra), el primer intento podría haber sido más ambicioso.

El Acer Iconia W3 a primera vista impresiona. Basta sostenerlo entre las manos más de 15 minutos para saber que era solo eso: una primera impresión. El diseño, con materiales principalmente a base de plástico, es pobre. La tableta, para ser de 8 pulgadas, pesa lo suyo. 12 milímetros pueden parecer pocos, pero son demasiados hoy en día para una tableta que aspire a seducir al consumidor.

El Iconia W3 cuenta con un procesador Intel Atom de doble núcleo a 1,8 GHz. Se hace muy incómodo al comienzo manejar Windows 8 en una pantalla tan pequeña, pero es una incomodidad de usabilidad, más que de potencia o respuesta. Las aplicaciones cargan rápidas y la navegación es instantánea. En respuesta y potencia, nada que objetar. Tanto Microsoft, en el lado de la optimización del sistema operativo, como Acer, en las tripas, han hecho un buen trabajo.

También se agradecen otros detalles, como una licencia gratuita de Office para el hogar y estudiantes, la posibilidad de expander memoria interna de 32 GB con una microSD o un puerto HDMI para enviar contenido a televisores o monitores de mayor tamaño.

Probamos la 1ª mini-tableta Windows 8: Microsoft necesita algo mejor

Lo malo viene después. Podemos olvidar que no tenga puerto USB 3.0 pero es más difícil olvidar la pantalla. Los colores no resaltan, apenas es brillante y degrada la experiencia general de utilizar la tableta. También tuvimos bastantes problemas a la hora de sincronizar por Bluetooth el teclado, que es precisamente su otro punto débil. Es ligero y cómodo, sí, pero su diseño grita "plástico" por los cuatro costados. Funcional, pero atractivo cero.

En definitiva, un buen intento por empujar las mini-tabletas con Windows 8, pero no convence. Sobre todo, falla el diseño y la pantalla. No hablamos de un equipo de 150 euros. Hablamos de una tableta de casi 400 euros (teclado incluido). Por ese precio, el consumidor se merece algo mejor.

Probamos la 1ª mini-tableta Windows 8: Microsoft necesita algo mejor

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